Ribadesella, Bárbara MORÁN
Se fue de forma repentina y regresó también del mismo modo. En cuestión de días, la playa riosellana de Santa Marina ha dejado de ser un pedrero y ha vuelto a ser el espectacular arenal que siempre ha sido. La cala ha recuperado en un mes la mayor parte de la arena que había perdido durante el invierno y, sobre todo, en la noche del 30 de marzo, como consecuencia de una fuerte marejada.
Los expertos tenían razón cuando auguraron en aquellos días que la playa de Santa Marina recuperaría de forma natural su arena. Tras los fuertes y consecutivos temporales que se produjeron durante el pasado invierno la cala riosellana quedó a finales de marzo convertida en un auténtico pedrero, una estampa que asustó a los riosellanos y a los amantes incondicionales de Santa Marina.
Los turistas que acudieron a Ribadesella en Semana Santa se llevaron un buen chasco al ver su cala preferida convertida en un pedrero y sin rastro de la arena dorada, fina y suave que la caracteriza. La mayoría de los riosellanos vinculados al arenal confesaron entonces que jamás habían visto así a Santa Marina.
El estado de la cala llegó a preocupar, y mucho, a los gobernantes locales. El alcalde de Ribadesella, Ramón Canal, anunciaba que el Ayuntamiento pediría la intervención de la Demarcación de Costas si la cala no lograba recuperar de forma natural su arena. Por suerte no será necesaria ninguna intervención, ya que el propio oleaje y las mareas están devolviendo a Santa Marina la arena perdida.
Germán Flor, profesor de la Universidad de Oviedo y especialista en Geología Marina, explicó a principios de este mes que la causa de la transformación de Santa Marina en un pedrero fueron los fuertes temporales de oleaje que «provocaron que las olas arrastren la arena y que las piedras que están debajo queden a la luz». Vaticinó que era una situación «cíclica» y que cuando la calma llegara al mar «poco a poco las olas irán devolviendo a la playa la arena que fue engullida por el fuerte oleaje de los temporales y la cala recuperará su equilibrio poco a poco y para junio ya habrá recuperado su arena». El tiempo le está dando la razón, ya que en las últimas semanas las olas están devolviendo a Santa Marina la arena robada.
Es cierto que aún queda hay mucho menos sedimento que hace unos meses, y que todavía en algunas zonas de la cala hay abundantes piedras, pero para consuelo de los usuarios la imagen actual que ofrece la playa ya se acerca cada día más a su estética habitual.
Un cambio que ayer muchos paseantes que frecuentaban el arenal no dudaban en celebrar. «Qué alegría ver que ya tiene mucha más arena, pensamos que no regresaría», comentaban ayer dos paseantes mientras disfrutaban de un paseo por la orilla del arenal aprovechando el buen tiempo. Cómo estos vecinos la mayoría de paseantes que a diario frecuentan el paseo marítimo que discurre paralelo a Santa Marina y la propia playa han estado expectantes durante estas semanas por ver cómo evolucionaba la regeneración del arenal.
Para la alegría de los más playeros, aquella impactante imagen de Santa Marina repleta de piedras ya ha pasado a ser historia. Aunque nunca se sabe, la naturaleza a veces es caprichosa y aun pueden producirse mas temporales que arrebaten arena a esta cala. Así las cosas toca cruzar los dedos.