Llanes / Ribadesella / Cangas
El sector turístico mira al cielo. El futuro inmediato del turismo en la comarca oriental depende, como suele, del tiempo. Si hace bueno, la ocupación será alta; si hace malo, en los próximos meses se agudizará la crisis del sector.
El llanisco José Manuel Blanco especificó que para septiembre hay reservas, pero «vale más esperar a ver cómo se da». El presidente de Fomtur aseguró que «si viene buen tiempo la ocupación será buena». En el aspecto meteorológico coincidió con Manuel Vega Pando, para quien, «si no se mete la invernada anticipada ni el agua, los fines de semana todavía quedan turistas que te pueden hacer librar el mes». El presidente de los restaurantes llaniscos agregó que el asunto no es nuevo: «En septiembre toda la vida lo que más influyó fue el tiempo».
En Ribadesella ocurre más de lo mismo. Todos los empresarios consultados destacaron que la lluvia puede maltratar el sector. También coincidieron en que la ocupación de los próximos meses no tiene «nada que ver» con la del verano, pues se sitúa en niveles mucho más bajos, y apenas hay movimiento más allá de los fines de semana y, sobre todo, los puentes festivos.
Los empresarios cangueses también miran al cielo. El sol será el mejor aliado para conseguir reservas de última hora, sobre todo, a partir de la segunda semana de septiembre. Jaime García confía en que el mes de octubre sea bueno en cuanto a ocupación, dado que hay dos ferias de queso de Gamonéu importantes en los municipios de Onís y Cangas que todos los años atraen mucha afluencia de visitantes. Una ocupación del sesenta por ciento sería un resultado excelente.
Pasado el mes de agosto, las previsiones con vistas al mes de septiembre y al resto del otoño en Piloña, Peñamellera Baja y Cabrales, como en el resto de la comarca, dependen del tiempo. Si acompaña, la ocupación se mantendrá en niveles aceptables.