Sardéu (Ribadesella),
Bárbara MORÁN
Son pocos los riosellanos que no guardan un entrañable recuerdo de su infancia con un mismo protagonista, «El Litri». En 1977 no había ludoteca, tampoco guarderías ni nada similar, pero en Ribadesella un intrépido jinete decidió hacer de su pasión por el mundo ecuestre su trabajo y ofrecía a las familias de entonces un servicio de «canguro» a bordo de su elegante «Diligencia Riosellana El Litri». Bajo el mote, adquirido ya con 17 años al demostrar una gran destreza sobre el caballo, que hacía recordar al popular torero, se esconde José Manuel Cerra Alea, natural de Sardéu.
La diligencia de El Litri pronto se quedó pequeña, ya que la mayoria de los niños y niñas riosellanas querían que sus padres les dejaran allí mientras ellos iban de cena, a hacer la compra o cualquier otro plan más cómodo de cumplir sin niños a cargo. En 1979 la Diligencia Riosellana El Litri ya tenía capacidad para 17 pasajeros y diez años más tarde el personaje dirigía un carruje con 40 plazas. Esta peculiar guardería llevaba a los pequeños por la villa, la playa, Tereñes y Vega. Siempre había un parada obligada en una confitería de la playa en la que el jinete compraba un chupa chups para cada niño.
Nunca perdió ningún infante ni hubo accidentes, aunque sí un montón de anécdotas y recuerdos que El Litri, ahora con 74 años, rememora con añoranza. Veintiocho años estuvo funcionando y a pleno pulmón la Diligencia de El Litri. Aunque este innovador servicio de transporte y guardería no fue la única iniciativa en la que despuntó el mítico riosellano. Ya con 17 años demostró que tenia una conexión especial con los caballos. «Siempre fueron mi pasión», confiesa El Litri mientras bromea con otras de sus pasiones: «las mujeres y los pañuelos al cuello, si no me pongo uno me quedo mudo, no sé hablar, no soy yo», confiesa el jinete.
Su carácter afable, su buen porte y su peculiar estilo en el que siempre hay un pañuelo de seda al cuello son los signos de identidad de El Litri. Un jinete que se ganó la confianza de los riosellanos que le dejaban al cargo de sus hijos y también en el mundo ecuestre, donde El Litri sigue siendo un referente.