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Arriondas (Parres), Lucas BLANCO
Cogerse los bártulos y dar un portazo a doce años de vida en los que la incertidumbre laboral y el incesante ritmo de la ciudad impedían dar rienda suelta a toda la creatividad que tenía dentro es lo que hizo el ilustrador Enrique Corominas hace un año, cuando decidió mudarse desde Barcelona a la pequeña localidad parraguesa de Fíos en la que, a día de hoy, desarrolla con tranquilidad y sosiego una pasión que, con el paso de los años, se ha convertido en su forma de vida.
Nacido en Valladolid hace ahora 43 años, heredó de su padre, que ejercía la profesión de fotógrafo publicitario, el gusto por los comics y por las novelas gráficas. Durante la década de los ochenta comenzó a hacer comics para varias revistas especializadas de tirada nacional hasta que, en los años noventa, muchas de ellas fueron cerrando, y las circunstancias le obligaron a dedicarse a diseñar portadas de libros.
Las necesidades laborales le llevaron a abandonar su Valladolid natal hace doce años, rumbo a Barcelona. Allí conoció al propietario de la editorial Gigamesh, Alejo Cuervo, quien le hizo una propuesta que cambiaría su vida: ilustrar la portada de la edición española del libro «Juego de Tronos», del autor americano George R. R. Martin.
No sabía entonces, ni Corominas ni nadie, que esa obra se iba a convertir en un best seller nacional y en el primero de siete libros de una saga denominada «Canción de Hielo y Fuego», que hasta la fecha y con tan sólo cuatro de sus seriales publicados, ha vendido ya 700.000 unidades en todo el país, a lo que hay que unir la espectacular irrupción de la adaptación televisiva de la obra de Martin en Canal Plus.
Este éxito provocó un salto cualitativo en la carrera del ilustrador, pues desde entonces muchos de los fervientes seguidores de esta fiebre literaria se han preocupado por su trabajo, hasta entonces poco conocido. Además, el hecho de que los honorarios del autor dependan del número de libros vendidos fue una de las causas por las cuales, hace un año, el ilustrador decidió trasladarse a Parres. «Tengo una seguridad económica que me permite centrarme con tiempo en las próximas portadas y en mis comics sin tener la necesidad de vivir en la gran ciudad», señala.
A buen seguro, la publicación del quinto libro de la saga titulado «Danza de Dragones», el próximo día 22 de junio, supondrá un nuevo empujón para el prestigio de un Corominas que presume orgulloso del lienzo que será la portada de este superventas más que cantado. «No faltan el dragón y la chica desnuda, por aquello de las ventas», bromea este «dibujante mediocre con suerte», como se autodefine modestamente.
Aunque cree tener garantizado su futuro laboral en los dos próximos años a expensas de los dos libros de Martin que quedan por editar, es consciente de la necesidad de mejorar sus condiciones artísticas y por eso se aísla en su pequeña casa rural de Fíos. «Allí sólo estamos mi novia, yo y un montón de animales a los que cuido en mi tiempo libre», explica el dibujante, que ve en vacas, gatos y perros su fuente de tranquilidad e inspiración.
Entre los motivos que le llevaron a escoger Fíos indica que es el primer sorprendido por haber terminado allí y explica su traslado a tierras parraguesas por un cúmulo de casualidades. «Conocí a mi novia, que es natural de Tineo, y nos surgió la posibilidad de venir a vivir a un piso de sus tíos en Arriondas, pero pronto encontramos una casa en Fíos que nos pareció ideal», comenta Corominas, que casi todos los días se acerca a Arriondas para hacer la compra y dar un paseo por la vera del Sella.
«Me encanta la vida aquí por el entorno natural y porque, obviamente, se llega mejor a final de mes que en Barcelona», confiesa.
Por esas razones espera poder vivir durante muchos años en Asturias, «si las circunstancias lo permiten», y llevar adelante más proyectos, como el de su nuevo comic, basado en la novela de Oscar Wilde «Dorian Gray», que está arrasando en muchos kioskos del país vecino. «Se han tirado 14.000 ejemplares en Francia, algo que es impensable aquí en España, donde la cultura del comic es más limitada», sostiene el autor, que ya lleva con este varios tebeos publicados, en distintos géneros, con una periodicidad de cinco o seis años.
«Al principio me decantaba más por el terror, pero ahora ya estoy al 100 por ciento con la fantasía», apunta Corominas, quien espera poder encontrar muchas ideas entre la tranquilidad y la naturaleza de las faldas del Sueve.
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