Llames de Pría (Llanes),
Patricia MARTÍNEZ
Con una caminata, con música, con unas pinturas o con deportes tradicionales. De todas formas se pidió ayer socorro para los bufones de Pría (Llanes). La afluencia masiva de turistas y el comportamiento incívico de algunos, sumado al rodaje de los coches que ahora entran hasta el borde mismo del acantilado, ha puesto en peligro esta zona única de la costa llanisca.
Un centenar de personas reivindicó ayer que los bufones sean monumento natural y se cierre de inmediato el acceso para vehículos particulares. La jornada comenzó con una ruta por la senda «Samuel Cachero», desde la plaza de Llames de Pría hasta la desembocadura del río Guadamía en la playa del mismo nombre y donde enlazaron con la ruta de los bufones.
La geóloga Luna Adrados, megáfono y pizarra en ristre, describió durante todo el recorrido la relevancia medioambiental de la zona y la degradación a la que está expuesta. Lo que en la naturaleza ha requerido la confluencia de muchos factores como el sustrato de caliza, las simas -galerías verticales- que se forman con la disolución de agua de lluvia y las galerías horizontales a nivel del mar, el hombre lo puede destruir con uno sólo: la falta de cuidado y conservación. Adrados explicó que «al ser una zona muy accesible a los vehículos, se ha detectado un alto grado de degradación, erosión del suelo y basuras» y añadió que su objetivo es «concienciar a la gente de que se puede disfrutar de la naturaleza sin necesidad de estropearla».
Las actividades de la tarde, programadas para desarrollarse en los acantilados, tuvieron que trasladarse al mesón Los Toneles por la lluvia. Una treintena de niños imaginó cómo eran los bufones antes del deterioro y lo plasmó en otros tantos dibujos, que formaron la exposición «Los bufones, historia de un deterioro». Los cinco más votados se llevaron un premio y hubo un recuerdo para todos los participantes.
La señal de ayuda también tuvo forma de juegos tradicionales, que se combinaron con la espicha y la música de Roberto Suárez, conocido como «Rigu», el gaitero del grupo riosellano de folk «Corquieu». Las cifras de los bufones hablan por sí solas. De los 34 catalogados, el Instituto de Recursos Naturales y Ordenación del Territorio estimó que 25 están obturados por las basuras que los turistas arrojan para verlas volar con el impulso del aire en los bufones.
Contra este despropósito lucha la Asociación de Vecinos de Llames de Pría desde 2008. Ya entonces propusieron al Ayuntamiento que no se permitiera el acceso de vehículos particulares, un cierre que «ha sido arrancado varias veces», relató el presidente del colectivo, César Alonso, quien pedirá una entrevista con la consejera de Fomento y con la alcaldesa de Llanes «para ver qué es lo que el Ayuntamiento tiene previsto hacer con esto». Por el momento ya han recibido unas 3.500 firmas «de gente que le dice a la Administración que ya está bien, que esto hay que cuidarlo y que es patrimonio de todos», añadió.