23 de febrero de 2014
23.02.2014

San Esteban de Cuñaba se aferra a su texu

La localidad peñamellerana pide desplazar 50 metros una torre de luz para proteger un lugar "sagrado" para los vecinos

23.02.2014 | 03:11
En primer término, Manolo Corces indica dónde estaba situado el texu milenario. A su derecha, el gaitero Xuacu Amieva.

San Esteban de Cuñaba (Peñamellera Baja), P. MARTÍNEZ

Manolo Corces sabe que al menos cuatro generaciones de su familia -hasta el bisabuelo de su abuelo- respetaron el texu milenario que había junto a la ermita de San Esteban de Cuñaba, en Peñamellera Baja. Ahora él está dispuesto a luchar por que el segundo sucesor de aquel gran árbol sea referente para otras tantas generaciones. La localidad peñamellerana fue ayer escenario del séptimo "Conceyu del Texu", un encuentro que reúne a representantes de las 34 asociaciones que lo integran allí donde un tejo está en peligro. Y el de San Esteban lo está. El arbolito que crece ahora junto a la ermita se plantó en 2012 en sustitución de uno que secó a consecuencia de la torre eléctrica que la empresa EDP instaló en 1985.

Ya entonces los vecinos pidieron que se buscara otro sitio y los responsables de la compañía les dijeron "que no, que era por la topografía. O la luz o el tejo", explica Corces que le espetó un técnico. Al hacer la instalación, el entonces alcalde pedáneo y hoy vicepresidente de la asociación cultural "Vigueras", rememoró que a los niños se les advertía de no jugar donde había estado el tejo, pues allí estaban "los antepasados". Cuál fue su sorpresa cuando apareció un enterramiento que relacionan con un posible castro y la influencia del Camino de Santiago.

Manolo Corces cree que si vivieran aquellos antepasados, "seguro que la torreta no se había puesto" y tras la jornada de ayer se mostró esperanzado y con "las pilas cargadas" para seguir luchando por un patrimonio cultural, natural y también emocional. El texu original tenía tantos años que estaba hueco en el tronco y en su interior se celebraban los "conceyos" o reuniones vecinales. Se cree que cayó en 1888 cuando, como relató el artista y cronista Cecilio Fernández Testón, cayó una nevada tal que "hasta el uno de abril no se fue la nieve de las peñamelleras. Se calcula que cayeron 1.200 animales y que fue el comienzo de la emigración a América, al terminarse la boroña y el centeno", explicó. El texu era mucho más que un árbol, pues en San Esteban "se va el sol el 7 de noviembre y se sabía cuándo volvía porque el 2 de febrero pegaba en la copa", describió Corces en defensa de un lugar "sagrado".

Entre los años 1995 y 2000 canalizaron, con ayudas del parque nacional de los Picos de Europa, unos 150 metros para meter el cable eléctrico y habilitaron una arqueta. Ahora sólo les queda que EDP, que accedió al cambio, desplace la torre unos 50 metros para que el pequeño tejo y el cariño de los vecinos por sus raíces puedan seguir medrando.

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