Pimiango agasaja a Carlos V

Asturias amplía la ruta del emperador en la región con la nueva escenificación en Ribadedeva, un éxito de público y muy aplaudida por su lujo de detalles

09.08.2015 | 05:41
Carlos V y la Princesa Leonor observan desde el balcón de la casa fuerte de la familia Colombres la interpretación de el pericote, ayer, en Pimiango.

Al grito de ¡Viva el Rey! y ¡Viva el Emperador! la localidad ribadevense de Pimiango escenificó en la tarde de ayer con todo lujo de detalles el paso por este lugar del nieto de los Reyes Católicos acaecido, según cuenta la tradición oral, en septiembre de 1517 durante el transcurso del primer viaje a nuestro país del monarca. Fue acompañado de un enorme séquito de figurantes y decenas de espectadores. La representación, muy aplaudida, fue un éxito.

De Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico hizo las veces Marcos Laso. Montado a caballo entró triunfal en Pimiango junto a un cortejo abierto por la Banda de Tambores y Cornetas de la localidad cántabra de San Vicente de La Barquera. Detrás, los miembros del grupo Cartes Medieval de Cantabria y el séquito real en el que también iba la princesa Leonor de Austria. La escenificación de la visita real organizada por la Comisión de festejos y actividades de Pimiango, contó también con la presencia de los integrantes de la Asociación Cultural Primer Desembarco de Villaviciosa que cada año a finales de agosto, representan la llegada del emperador en Tazones. La presidenta del colectivo maliayés, Cristina Carenado del Campo, se mostró encantada de poder participar en la representación. "Ojalá en un futuro se pueda representar la totalidad de todo el recorrido de Carlos V por Asturias", señaló.

Llegado el séquito del hijo de Juana I de Castilla y Felipe I el Hermoso a Pimiango, se dirigió hasta la casa fuerte de la familia Colombres donde fue recibido, ataviado con los ropajes de la época, por el actual regidor ribadevense, Jesús Bordás. En el balcón del edificio ambos dirigieron unas palabras a los presentes antes de que el hrupo de baile "El pericote" de Llanes obsequiase al monarca con la interpretación de el pericote y la jota del Cuera. El séquito real continuo su peregrinar por Pimiango hasta llegar a la plaza de la iglesia.

La representación del paso Carlos V por Ribadedeva finalizó con un banquete a base de marmita de bonito y arroz con leche, regado con vino y licores.

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