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La Granda quiere salir en el mapa

Los vecinos piden mejorar la señalización de la localidad canguesa y reclaman que se aborde el saneamiento con urgencia

28.10.2015 | 04:17
José Luis Prieto toca la gaita en su vivienda de La Granda, en compañía de su esposa, Celina Junco, ayer.

Los vecinos de La Granda, en Cangas de Onís, están hartos de no salir en los mapas. Los residentes reclaman indicadores que sitúen este pueblo que se extiende a los pies de la carretera N-634, entre el Picu la Vieya y La Tiendona. Es el caso del extaxista José Luis Prieto, que durante los 43 años que estuvo trabajando en Suiza no hubo un día en el que no echara de menos la "tierrina". "Echábamos de menos el ambiente, el poder parar a charlar con los vecinos", comenta. La nostalgia la mataba tocando la gaita, una costumbre que mantiene en la actualidad para orgullo de su mujer, Celina Junco, que lo escucha con interés mientras ensaya en su terraza, desde la cual tienen vistas privilegiadas de la Cuestona y el Cuetu Mezán.

Y es que la música siempre ha estado muy presente en este pueblo de la parroquia de Margolles, que vio crecer a artistas de la talla de José Remis Ovalle. Prueba de esta melomanía es el encuentro de tonada astur-cántabro que el próximo 14 de noviembre impulsa Emilia González en su posada y en el que participan artistas de la talla de Álvaro Conde. Los proyectos se le acumulan a esta "chigrera de raza", que lleva 17 años al frente del negocio, por el que han pasado clientes poco habituales, como los actores Gonzalo de Castro y Javier Cámara. Su establecimiento es un punto de encuentro, no sólo para los vecinos de la zona, que lo mismo se juntan para un campeonato de tute que para echar unos bailes, sino también para los chilenos emigrantes que cada agosto organizan allí una comida de convivio. "Ahora lo que nos gustaría es recuperar la antigua fiesta de la sidra con la primera mayada", comenta esta vecina de Ozanes, que destaca las buenas comunicaciones de la localidad, que es "muy encontradiza y está a un paso del mar y la montaña". Mientras tanto, se conforman con subir a Peruyes cada 24 de agosto para celebrar San Bartolo.

De que todo funcione a pedir de boca se encarga la asociación de vecinos que preside Alberto Simón desde hace aproximadamente una década. Entre sus anhelos más inmediatos está el de conseguir saneamiento para el pueblo. Los residentes han perdido la cuenta de los escritos que han mandado al Ayuntamiento reclamando este servicio.

Otra de las cosas que más preocupan a los lugareños es la peligrosidad del cruce de la carretera que baja de Margolles. "Desde que abrieron la autovía se redujeron los sustos, pero no nos cansamos de decir que es un punto negro muy grande y que, si no se toman medidas, va a pasar una desgracia", afirma Simón, que trabaja en el servicio municipal de aguas de Cangas.

Si algo enorgullece a este residente es el hecho de que mientras otras localidades pierden población, en La Granda se han levantado cinco nuevas casas en la última década, lo que supone un total de una veintena de viviendas ocupadas. "Cada vez viene más gente. Echamos de menos más involucración con la asociación, pero entendemos que tengan poco tiempo porque la mayoría pasan el 90 por ciento del tiempo trabajando", comenta Simón.

Uno de los principales motores económicos de La Granda, junto con los dos bares y la marmolería, es el matadero. Por eso los vecinos viven con preocupación el anuncio del posible cierre de ls instalación. "Da mucha vida al pueblo. Si la gestión es mala, que la cambien, pero por nada del mundo queremos que lo cierren", aseguran en referencia al litigio que la Mancomunidad del Oriente mantiene para expulsar al actual adjudicatario.

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