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Los ganaderos piden controlar los gamos del Sueve, en pleno prindaje de asturcones

La Junta de Cofiño prinda 10 caballos en la zona piloñesa Los criadores piden fijar fechas para subir y bajar a los animales

31.03.2016 | 04:33
Un momento de la prinda de un caballo, ayer, en la parte piloñesa del Sueve.

La Asociación Conservadora de Asturcones del Sueve (ACAS) quiere que se establezca "una fecha clara de subida y bajada" de los caballos a los pastos comunales del Sueve, al igual que sucede en otros puertos de la región. Lo propone su presidente, Manolo Roza, a colación de la prinda que la Junta administrativa del Sueve, también conocida como Junta de Cofiño, está promoviendo en la sierra que comparten Piloña, Parres y Colunga.

Capturan los caballos que no tienen dueño ni chip para bajarlos y Roza valora la medida, aunque cree que "tenían que bajar y volver a subir, identificados, porque asturcones siempre hubo". Entre los caballos prindados "hay de todo", tanto raza autóctona como ejemplares de otro tipo y cruzados, y determinar un calendario sería, opina Roza, "un bien para todos. Estarían los pastos descansados y cuando subieran los animales habría más comida. Si se quedan, van comiendo todo lo que sale nuevo", añade.

El ente que gestiona el Sueve inició un expediente administrativo el pasado mes de octubre para identificar a aquellos animales que carecen de microchip y por tanto de un dueño que se responsabilice de ellos y de su estado sanitario. Hasta el momento llevan capturados diez caballos y tanto la anterior directiva, que puso en marcha el proceso, como la actual, que está ejecutando el prindaje, se han mostrado a favor de la medida.

Fernando Lozano, el actual presidente de la Junta administrativa del Sueve, asegura que "en un monte público no puede haber mostrencos" y agradece a los vocales "su poder de convocatoria y las carreras que se echaron por el monte". La tarea de capturar a los caballos salvajes comenzó el pasado lunes en el concejo de Piloña y continuará en los próximos días, tanto en este municipio como en el de Colunga.

Ayer estuvieron en la zona de La Raíz y fueron una treintena de ganaderos y coterráneos de varios concejos los que participaron. Consiguieron localizar a dos caballos más, dos animales "cuyos dueños fallecieron y no tienen licencia de pastos". Se trata de ejemplares que, añadió Lozano, "gozan de una salud envidiable". Con todo, el hecho de que estos caballos puedan ser transmisores de enfermedades es uno de los aspectos que ha llevado a la Junta a tomar esta decisión. Roza valora la medida en este sentido y en el caso de que "se salgan del Sueve y pasten en otras fincas, está bien que los quiten".

Lozano, por su parte, apunta al mantenimiento de la línea genética del asturcón, algo que ve peligrar si sementales como el que capturaron ayer se cruzase con las yeguas de pura raza que ACAS libera en el monte. La conservación de la raza sí es uno de los objetivos del colectivo, que ya había tomado medidas contra este riesgo. "Nosotros bajamos los caballos para que las yeguas suban ya preñadas por mayo o junio, así garantizas que van cubiertas de un caballo asturcón", explica Roza antes de apuntar que contra esta posibilidad "siempre" han sido "precavidos".

La asociación de defensa de los asturcones se creó en 1979, en un momento en que "había muy poco asturcón, porque se estaban metiendo caballos de raza más carnicera", rememora su presidente. El colectivo nació para apoyar a la raza autóctona y Roza cree que, de no haberlo hecho, en la actualidad "estaría todo cruzado" y el asturcón como caballo diferenciado habría desaparecido. ACAS es la responsable de casi una veintena de asturcones que pastan en el Sueve, una cifra en la que no están contabilizados los equinos que luego cada socio tiene de forma particular.

En el entorno del Sueve hay quien piensa que los caballos sin dueño no son el auténtico problema ni para el pasto ni para la transmisión de enfermedades, sino el gamo. Hace tiempo que la Consejería de Agroganadería no publica un censo actualizado de esta población, importada en los años sesenta como especie cinegética y adaptada extraordinariamente bien al ecosistema de la sierra. Tanto que el número se ha disparado y supone un problema para muchos ganaderos por la competencia que hay por el pasto, además de estar dañando el bosque de tejos y bloqueando el nacimiento de nuevos árboles porque se comen los plantones.

Otro de los interrogantes que surgen al hablar del prindaje es el destino de los caballos que se han capturado y el sacrificio sería uno de los finales indeseados. En principio se subastarán y si no aparecen ofertas quedarán a merced de lo que las administraciones decidan. Hay ganaderos que piden, además, que los caballos prindados lleguen a la subasta ya legalizados y con los controles sanitarios en regla, algo que animaría a los ganaderos a pujar por ellos.

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