Piloña emociona con su Descenso

Más de mil personas participaron en el desfile que, protagonizado por Los Tritones y su joven cantera, precedió a la 37.ª prueba piragüística entre Infiestu y Sevares

24.04.2016 | 05:01

La lección de historia reciente que mejor se saben los niños de Piloña es la de "Los jefes de les Piragües", una de las canciones que con las que ayer se desgañitaron en el desfile previo al 37º Descenso del Piloña. Más de mil personas marcharon entre la estación de ferrocarril y el "puente vieyu" para compartir una alegría rebosante y a prueba de lluvias.

Encabezó la comitiva la cantera, los 48 pequeños que participaron en un taller en El Prial para confeccionar tridente, falda de flecos y collar de flores con los que animar una tradición que crece de forma imparable. Capitaneados por Ángel Luis Menéndez, "Kebi", los "tritoninos" desfilaron seguidos de las siguientes generaciones, a quienes la pertenencia a la asociación les otorgó una botella de "calimocho" y el imprescindible tridente. Ellos con falda marrón y camiseta amarilla y ellas con libertad para elegir el color, la fiesta inundó las principales calles de Infiesto animada por la banda de gaitas "LaKadarma" y por el grupo de "batucada" de la asociación parraguesa "Selleros", que además ayer estaba de estreno y portó su bandera con el emblema "Guarde el público silencio...". Estos son los versos con los que Dionisio de la Huerta, impulsor del Descenso del Sella, daba salida a la competición que después se hizo internacional y que tuvo su primerísimo germen en lo que ayer emularon un centenar de personas al bajar en canoa el tramo del río Piloña entre Coya e Infiestu. El entusiasmo por el descenso y el desfile también partió de la primera localidad, donde tenía sus raíces De la Huerta y de la que partió un grupo de 52 vecinos a bordo de las piraguas de cartón que ellos mismos, grandes y pequeños, hicieron en un taller de manualidades organizado por la asociación "El Roblón de Coya". El pueblo de Villamayor también quiso estar ayer presente en el desfile y mostrar su cariño hacia el promotor del descenso del Sella.

Las carrozas también tuvieron un lugar en la fiesta y, si bien una invitaba a don Pelayo a subirse a la piragua, la que emulaba un vagón del tren fluvial cargado de niños anticipó lo que poco después iba a suceder. Poco después de las 17.00 horas los piloñeses subieron al tren fluvial la pasión por su fiesta y la desplegaron a lo largo del río para animar el descenso deportivo entre la capital piloñesa y Sevares.

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