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Una corriente de agua, posible causa del hundimiento de la autovía en Llanes

Técnicos de Fomento inician las tareas para reparar el socavón, tras inspeccionar las dos cajas de la Transcantábrica

26.04.2016 | 04:23
Varios operarios, ayudados por una pala y un camión, ayer, en la zona del hundimiento.

Veinte meses después de que la ministra de Fomento, Ana Pastor, cortase la cinta inaugural del penúltimo tramo del archifamoso por su tardanza tramo de la autovía del Cantábrico (A-8) entre Unquera y Llanes -se abrió con veinte años de retraso respecto a la fecha inicialmente prevista-, ayer comenzaron los trabajos para reparar los desperfectos ocasionados por un hundimiento del pavimento de la vía junto al viaducto de Arroyo Novales, a la altura del nudo de enlace de Vidiago y Pendueles (kilómetro 285), en el concejo de Llanes. Las alarmas saltaron el pasado fin de semana cuando se detectó un desnivel en el carril izquierdo de la calzada de la autovía que avanza en dirección a Oviedo.

A primera hora de la mañana de ayer, con la presencia de varios técnicos que inspeccionaron a fondo todos los recovecos de la zona, comenzaron las obras para solucionar el problema, cuyo origen podría estar en una corriente subterránea de agua. Los trabajos para sanear el socavón se prolongarán durante los próximos días. Se han cortado unos 350 metros del carril izquierdo de la autovía en dirección a Oviedo, aspecto este que no ha impedido la normal circulación de vehículos.

La pala que trabajaba junto al viaducto de Arroyo Novales desde primera hora de la mañana dejó al descubierto un enorme boquete, responsable del desnivel que, desde hace días, amenazaba con tragarse parte de la vía. Seis operarios delimitaron el área afectada para, con un martillo hidráulico, levantar el asfalto tras retirar el quitamiedos más cercano a la mediana. La pala, en un primer momento, limpió la zona del talud que había comenzado a hundirse para, de esta manera, detectar el foco del problema. Los técnicos de Demarcación de Carreteras inspeccionaron con atención el boquete y sacaron varias fotografías al mismo, antes de que la pala se lo llevase por delante. Minutos antes, inspeccionaron con atención la caja de ambos carriles de la autovía para comprobar que no había ningún otro problema oculto.

La premura por la inauguración de este tramo de la autovía acaecida en agosto de 2014 así como del último de la Transcantábrica en Asturias, entre La Franca y Unquera, abierto al tráfico el 30 de diciembre de ese mismo año, hizo que varios trabajadores levantasen la voz y alertasen del peligro de poner en funcionamiento una vía que había sido terminada a toda velocidad para que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el presidente del Principado de Asturias, Javier Fernández, cortasen la cinta horas antes de las campanadas del año 2015.

Los problemas en la calzada del tramo de Pendueles a Bustio han sido varios desde su apertura. A mediados de marzo de este año, un argayo provocado por las lluvias obligó a cortar, uno de los dos carriles de la autovía en dirección Santander, a la altura de la localidad ribadevense de El Peral. La tierra cayó en varios puntos de la ladera situada a pocos metros de la salida del falso túnel de El Peral, por cuya parte superior transita la carretera que da acceso a Pimiango. La malla metálica que forra la ladera no pudo contener el material caído.

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