Cue remoja la ilusión por la Sacramental

Los vecinos, que trabajaron toda la noche bajo el agua, satisfechos por haber terminado las alfombras florales

25.06.2016 | 06:22
Parte del equipo que adornó el altar de Abajo, ayer, bajo la lluvia.

Contentos por haber podido terminar las alfombras florales y que vecinos y visitantes pudieran disfrutar de ellas -aunque fuera bajo el paraguas- y algo decepcionados porque la lluvia impidió que lucieran durante la procesión y el restallido de los voladores, aunque alguno se tiró al finalizar la misa. Así vivieron ayer en la localidad llanisca de Cue la fiesta de la Sacramental, conocida por el minucioso trabajo que realizan en los barrios de Arriba y Abajo para componer hermosos adornos con flores y otros materiales naturales.

"Estuvimos algo más de veinte personas durante toda la noche, mojándonos. Aparte de la incomodidad de hacerlo así, las flores mojadas se quedan pegadas y no se puede trabajar bien con ellas", relató Alicia Pérez, una de las artífices del altar de Abajo, donde los materiales aguantaron peor el envite de una lluvia fina pero permanente. Emplearon y lilium blanco y rosa y rosas para el altar y hortensias, césped y algo de serrín para el suelo y el pasillo, donde el discurrir del agua fue llevándose parte del material.

El retablo, por su parte, se hizo con hojas de hiedra "puestas una a una a mano", arroz y semillas de eucalipto, una composición que acompañó a las imágenes del Corazón de Jesús, San José y la Inmaculada. La noticia de que la procesión se suspendía corrió por el pueblo como la pólvora que tampoco explotó, pues el palio no podía salir con lluvia y tampoco los niños de primera comunión. "La gente que estuvo trabajando abajo no se acuerda de estar toda la noche bajo el agua", rememoró Pérez, quien sí vivió años de tormentas repentinas que se llevaron el trabajo ya realizado. Lo mismo sucedió en el barrio de San Fernando, el de Arriba, donde unas quince personas trabajaron desde las nueve de la noche hasta las cinco de la mañana para que los más de cien metros de pasillo floral y el altar estuvieran listos para la fiesta. Rosalba Noriega Sobrino es la presidenta de la comisión y se mostró contenta porque, al menos, pudieron hacer las alfombras para disfrute de todos. "Por otra parte no lucen igual que si el sol brillara. Falta algo al no haber procesión ni descarga, no termina de ser del todo completo", explicó la joven al pie del altar, antes de añadir que, "por lo menos, la gente lo vio".

Las alfombras del altar de Arriba resistieron algo mejor la lluvia porque estaban compuestas de grava, pino y turba, aunque también llevaban hortensia y la flor de los eucaliptos para perfilar los dibujos, que cada año son diferentes y que ayer representaron a la Virgen María en la imagen principal, un cirio con el cáliz y la paz y un rosario con pergamino, obra de los niños del barrio, entre otros diseños. Alex Serena, de Barcelona, se interesó por el trabajo de los llaniscos y explicó bajo paraguas y chubasquero que en Cataluña también hay fiestas con adornos florales, pero "no tan grandes ni por el suelo" y, casi seguro, con menos lluvia.

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