08 de julio de 2016
08.07.2016
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Balbín: "En Ardines hubo doce cuevas pobladas, la mitad con representaciones"

El catedrático afirma que la investigación volverá a Tito Bustillo al finalizar el volumen de divulgación y pide limpiar la antigua instalación eléctrica

08.07.2016 | 03:43
Rodrigo de Balbín, a la derecha, junto a los alumnos del curso de la UNED y el profesor Mario Menéndez.

En el macizo riosellano de Ardines hubo, al menos, doce cuevas ocupadas al mismo tiempo y en la mitad se han hallado representaciones gráficas. Esta información, incluida por el arqueólogo ya fallecido Juan Fernández-Tresguerres en un catálogo nunca publicado, fue divulgada ayer por el principal investigador de la cueva de Tito Bustillo -enclavada en este macizo-, Rodrigo de Balbín Berhmann, quien ayer dirigió en el centro de arte rupestre de Ribadesella una de las clases del curso sobre los cien años de estudios sobre el arte paleolítico que estos días organiza la UNED en la comarca.

De Balbín destacó ante los 45 alumnos del curso la relevancia de la ocupación humana en esta zona de Ribadesella durante el Paleolítico Superior. "Eran grupos humanos relacionados, que realizaban intercambios económicos y culturales y pertenecían a una organización social compleja", defendió el catedrático de la Universidad de Alcalá de Henares, partidario de las visiones modernas y no tan "restrictivas" sobre las personas que decoraron las paredes de Tito Bustillo.

La exposición del prehistoriador estuvo plagada de anécdotas sobre los muchos años que se ha pasado investigando en la gruta riosellana, donde comenzó en 1974 de la mano de Alfonso Moure. Sobre las posibilidades de que las excavaciones regresen a esta joya riosellana, De Balbín explicó que "volverán en algún momento". A sus setenta años, aseguró que no le molestaría continuar, pero la actividad se retomará una vez concluido el volumen de divulgación en el que él y su equipo trabajan en la actualidad. "Cuando terminemos nos pondremos en marcha con la continuación. En principio la Consejería nos ha apoyado siempre, así que no creo que haya grandes problemas", añadió el catedrático. En la conferencia brotaron satisfacciones y también lamentos, como la construcción del túnel por el que acceden los turistas, "que cambió para siempre las condiciones de la cueva", o el poco cuidado con que se habilitó para las visitas. En este sentido, De Balbín reclamó, no sin cierta ironía, "una limpieza de la cueva", pues "estaría muy bien quitar los cables y los restos de la antigua instalación".

Entre los muchos rincones que quedan por descubrir en la cueva riosellana -las excavaciones no han concluido en la entrada original-, señaló que el nivel inferior, que en otro tiempo no estuvo ocupado por el río, podría deparar sorpresas. No en vano, el investigador y su equipo llegaron a contratar espeleólogos submarinos para que buceasen bajo las aguas del río San Miguel (que atraviesa la cueva) pero tuvieron que paralizar los trabajos por "las continuas caídas de bloques", relató De Balbín durante su conferencia y antes de describir esta parte como una "reserva espiritual" del poblamiento que pudo haber durante el Paleolítico Superior.

Los restos de "humanidad" de los pobladores de estas cuevas, que "eran exactamente iguales" a los humanos actuales, "con las mismas preocupaciones de supervivencia" e idéntico gusto por cosas como la música (se han encontrado flautas del Paleolítico Superior y Medio e incluso un conjunto de columnas pétreas que empleaban como percusión, descubiertas en Tito Bustillo por los guías) centraron buena parte de la exposición del catedrático, quien luego acompañó a los alumnos durante la visita al interior de la cueva. Se adentraron en tres turnos. Hoy abordarán, ya en la sede que la UNED tiene en Cangas de Onís, "El arte paleolítico desde la Arqueología cognitiva: una nueva visión" y conocerán más de cerca la cueva de El Buxu de la mano del prehistoriador Mario Menéndez Fernández.

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