30 de julio de 2016
30.07.2016

"Madrinita" recibe el cariño de sus pupilos

Los antiguos alumnos de María Luisa González, maestra de Sevares de 92 años, le rinden homenaje con una comida

30.07.2016 | 05:40
Algunos de los antiguos alumnos que participaron en el homenaje, junto a "Madrinita".

"Gracias por criarnos, por enseñarnos a aprender y por dejarnos ser niños". Es la primera de las muchas dedicatorias que aparecen en la libreta que sus antiguos alumnos le regalaron a María Luisa González Vega, conocida como "Madrinita". Más de medio centenar de ex pupilos se reunieron el pasado sábado en el palacio de Rubianes para homenajear con una comida a esta maestra de Sevares de 92 años.

La precursora de la iniciativa fue Isabel Escobio que, a pesar de la distancia -trabaja en una universidad en Sevilla- maquinó durante más de tres meses en secreto la celebración con la complicidad de la sobrina de "Madrinita", Patricia González. "La llevamos engañada diciéndole que íbamos a celebrar el 13 cumpleaños de mi hijo Pablo Suárez y cuando llegó y todo el mundo la empezó a aplaudir se quedó sin palabras, no se lo creía", explico la parienta.

Pero "Madrinita", que recibe el apodo por ser la madrina de la mayor de sus cinco sobrinos (Pilar González), pronto recuperó el habla y lo hizo cogiendo el micrófono para comunicar a los presentes lo mucho que le había agradado la sorpresa.

La homenajeada, que nació en la localidad canguesa de Llenín en 1924, no estudió magisterio pero recibió una esmerada educación gracias a su padre, que ejerció como profesor en la escuela de Villar de Huergo hasta su jubilación.

Por eso cuando en los años 70 los trabajadores de la fábrica de Nestlé de Sevares precisaron de una persona para cuidar de los niños que aún eran demasiado pequeños para ir a la escuela, no dudaron en llamar a su puerta. Y "Madrinita" se las abrió de par en par en el piso que regenta a escasos metros de la factoría durante aproximadamente una década. "Empezó casi como una broma, al principio había dos críos pero llegamos a tener hasta 24 en casa, con edades comprendidas entre los 3 y los 6 años, algo impensable ahora", contó la mujer, que sacó adelante la guardería con ayuda de su hermana, la fallecida Aidita. "Ella era más permisiva, yo me encargaba de poner orden", apunta la homenajeada.

Aquellos niños, hoy convertidos en notarios, farmacéuticos o conductores de ambulancias, disfrutaban tanto de las tardes pintando fichas, aprendiendo a leer y cantando en la casa de "Madrinita" que cuando sus progenitores picaban al timbre para recogerlos, a más de uno se le escapaban las lágrimas. Por eso desde Loli Díaz la de La Pérgola, con 46 años, la más veterana del grupo hasta la alumna benjamina Beatriz Marina nadie quiso perderse el encuentro, que esperan que se repita con carácter anual. "Yo no tenía ni remota idea de qué pasaba cuando llegué y vi tantos mozos, luego ya los fui saludando uno por uno y fue precioso recibir el cariño de la chavalería, por eso y porque mucha gente se enteró tarde del evento me gustaría que se repitiera", dijo "Madrinita", que además también recibió como obsequio un ramo de flores y una medalla de oro grabada.

La maestra de Sevares no entendía de vacaciones y mantenía su guardería abierta de lunes a viernes independientemente de que fuera invierno o verano, hasta que comenzaron a abrir sus puertas las primeras escuelas infantiles en la región. "Fue una etapa increíble, que no cambiaría por nada", dijo esta aficionada a la lectura y a la costura, que asegura que la clave de su longevidad está en "tener paciencia y no enfadarse por nada".

Como si el tiempo no hubiera pasado, aquellos infantes hoy transformados en ciudadanos hechos y derechos, formaron un círculo para despedir a la homenajeada como acostumbraban a hacer en el pasado: entre risas y cantando y bailando el clásico " corro de la patata".

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