26 de noviembre de 2016
26.11.2016
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El empresario que fondeó vino en Lastres se lo lleva a Gijón

Javier Domínguez lamenta la "oportunidad perdida" por la villa marinera tras el robo en junio de sus primeras botellas

26.11.2016 | 05:04
Maniobras para fondear el vino en Lastres, en una imagen de archivo.

El empresario al que en junio robaron las casi 600 botellas que había fondeado para madurar en el entorno del puerto de Lastres ha decidido llevarse la iniciativa a la costa gijonesa. Javier Domínguez, natural de Langreo, lamentó ayer que la villa marinero haya perdido "la oportunidad de ser el sitio elegido para un proyecto cuanto menos interesante y diferente".

Domínguez decisión que se iban de Lastres "sí o sí" en el momento inmediato tras el hurto y descarta desvelar en qué punto de la costa gijonesa, "muy amplia", se encuentran sus 588 nuevas botellas, que sumergió en septiembre y que emergerán a finales de febrero para ser puestas a la venta.

El emprendedor explicó, además, que la Guardia Civil no ha podido concluir nada acerca del robo, pues "es difícil buscar pistas en la mar" y además el vino estaba fondeado en un lugar "alejado de la costa". Ve complicado pillar a los ladrones, "salvo que llevasen vino a tierra", pero esto también es poco probable a juzgar por la forma en que hicieron las maniobras. "Creo que se cargaron casi todo porque hay que subir despacio, hacer paradas de descompresión y no superar una velocidad de siete metros por minuto", relató Domínguez, buceador profesional, para quien está "claro" que los cacos no siguieron estas recomendaciones, estropeando "el ochenta o el noventa por ciento de las botellas".

Aún con este diez o veinte por ciento restante que habrían logrado salvar, la comercialización de este producto es prácticamente "imposible", pues carece de un controla sanitario, y menos aún hacerlo por el valor que tendrán las que él sacará a finales de febrero. Centrado en esta primera remesa de "Cantábaco wine from the depths" (Vino Cantábaco de las profundidades), el empresario sospecha que los ladrones aprovecharon información sobre cuándo iban a realizar las maniobras de extracción, aunque parece ser que no tenían la de cómo hacerlo.

Los buceadores que acompañaban a Domínguez se encontraron "el cajón exterior y los muertos en el sitio, pero faltaba el cajón interior", el que contenía las botellas. El langreano ha aprovechado "algo de material", lo que quedó en buenas condiciones, pero no lo que "rompieron y destrozaron".

Mientras tanto, las casi 600 botellas continúan su maduración a 24 metros de profundidad y saldrán al mercado en el primer trimestre de 2017. Aunque reconoce que fue "un palo", Javier Domínguez mira al futuro con optimismo y al fondo del mar confiado en su producto.

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