16 de mayo de 2017
16.05.2017

Antonio Sobrino evoca sus triunfos

El exciclista profesional llanisco restaura las bicis que usó en la Vuelta a España de 1980 y la Milán-San Remo de 1979

16.05.2017 | 03:50
Antonio Sobrino, con sus dos bicicletas restauradas.

Antonio Sobrino corrió junto a "grandes" del ciclismo como Hinault, "Perico" Delgado, Lejarreta o Sean Kelly. Él y su hijo, "Keku" Sobrino, que ganó etapas en cuatro continentes, han sido los mejores ciclistas que ha dado Llanes. El exciclista, de 60 años, ha restaurado dos de sus bicicletas: la que montó en la Vuelta Ciclista a España de 1980 y la que usó en dos clásicas: Tirreno-Adriático y Milán-San Remo. Solo le falta colocar las pegatinas.

Las dos bicis, relucientes, presiden junto a varios trofeos la tienda de deportes que Sobrino y su esposa regentan en Posada de Llanes. Antonio Sobrino, natural de Vibañu y residente en Posada, se aficionó al ciclismo con 10 años. Veía pasar a los participantes en la Vuelta a España desde su pueblo, hasta que, con 12 años, un tío suyo lo llevó a ver la subida a los Lagos. Ese día decidió que sería ciclista. En su primera carrera, en Lugones, fue tercero. Recuerda que iba en aquellos viejos trenes de madera a Oviedo, con su bicicleta. Allí se montaba en ella e iba dando pedales hasta donde se celebrara la carrera del día. Y de vuelta, otra vez en tren.

Sobrino, consumado esprínter, destacó y fichó como juvenil por la Peña Ciclista Trelles, de Pola de Laviana. Ganó la Vuelta a Asturias juvenil en 1973. Su primer año como amateur no fue bueno: "acabé menos del diez por ciento de las carreras, era otro nivel y costó adaptarse". Al año siguiente se puso las pilas, ganó varias carreras y fue cuarto en el Campeonato de España y primer sub-23. Fue tan buena su temporada que lo fichó Mínguez para el Moliner Vereco, el mejor equipo español de aficionados. Ganó la Vuelta a Gerona y se dejó ver "con los más grandes". Tras hacer la "mili" -junto a Faustino Rupérez, Ángel Arroyo y López Cerrón- fichó en 1979 por el Moliner profesional y corrió carreras como la Milán-San Remo junto a "estrellas" como Moser o De Vlaeminck. Fue cuarto en el Campeonato de España, y al año siguiente, en Colchón CR corrió por primera y única vez la Vuelta a España. Y como jefe de filas.

Una crisis económica "casi tan profunda como esta" hizo que dejara el ciclismo con solo 24 años. Estaba casado y tenía dos hijos, ganaba 35.000 pesetas (210 euros) al mes, pidió 75.000 pesetas (450 euros) y como no se las dieron, abandonó y volvió a dedicarse a lo suyo, la carpintería. Su primer sueldo de ebanista fue de 80.000 pesetas (480 euros). Nunca se planteó volver a correr.

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