16 de mayo de 2017
16.05.2017

En camión hasta el altar en Piloña

Jairo Díaz llega a su boda con Lucía Fernández en el santuario de la Cueva en tráiler para rendir tributo a su profesión: "Todo el mundo flipó"

16.05.2017 | 09:01
En camión hasta el altar en Piloña

Al altar se llega mejor en camión. Eso es lo que pensó el vecino de La Encrucijada (Cabranes) Jairo Díaz, que declinó otras opciones más habituales o de moda como una limusina o una coche clásico para ir a su propia boda y se plantó el pasado sábado en el santuario piloñés de La Cueva conduciendo su propio trailer.

La futura esposa, la boalesa Lucía Fernández, ya estaba avisada de que el contrayente acudiría a la cita en tal peculiar transporte, pero ni ella ni el resto de los invitados dieron mucha credibilidad a la iniciativa hasta que comprobaron con sus propios ojos cómo el vehículo estacionaba frente al santuario piloñés en el día del enlace. Eso sí, adornado convenientemente con flores para la ocasión.

"Mis amigos no me creían capaz y fue un poco a lo burro, pero era una manera de hacer un homenaje a mi profesión. Todo el mundo flipó...", explica el joven.

Y es que tanto él, como su padre Manuel, su suegro José María Fernández, y su cuñado -también llamado José María- se ganan la vida conduciendo vehículos de gran tonelaje para transportar principalmente alimentos por España, Francia o Portugal. "Con el remolque suma unos diecisiete metros de largo por eso optamos por dejar esa pieza en casa", cuenta divertido el novio.

La pareja eligió el santuario de La Cueva para contraer matrimonio "por la belleza singular del entorno", según explicó la novia. "Buscábamos algo cercano y tranquilo y este sitio nos encantó a los dos. Además tenemos varios parientes viviendo en Pintueles y por las cercanías", apuntó Lucía Fernández. El párroco local, Manuel García Velasco "Lito", asegura que en sus treinta y tres años al servicio de la iglesia nunca había visto nada parecido. "Como mucho contratan una calesa y vienen a casarse a caballo, pero lo del camión nunca lo había visto. Lo normal es que vengan en coche", afirmó. Tan impactado quedó que no dudó en hacer varias fotos al trailer y compartirlas a través de las redes sociales.

En todo caso, el cura no puso reparos a la petición del futuro marido y desde el principio apoyó la iniciativa. "Es un día especial para ellos y me parece bien que vengan en este vehículo que es su medio de vida. Y me imagino que les habrá costado mucho sacrificio ganar el dinero para comprarlo", reflexionó.

El novio, ahora ya esposo, no sólo condujo el trailer hasta las inmediaciones del santuario, sino que también se puso al volante del camión y con su madre Armanda Otero -la madrina del enlace- como copiloto condujo hasta el restaurante de Amandi, en Villaviciosa, donde tuvo lugar el banquete.

Eso sí: el camión queda desde hoy aparcado por unos días. La pareja e va de luna de miel a Canarias. Y ahí manda el avión.

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