12 de noviembre de 2017
12.11.2017

"Lebaniega" y "Sandungu" repiten triunfo en el certamen de casinas de Corao

El castrón "Apolo", propiedad del piloñés José Manuel Vallina, vence en el concurso nacional de cabra bermeya

12.11.2017 | 04:29

El Castañéu de Corao se convirtió ayer en una pasarela vacuna por la que desfilaron las mejores cabras bermeyas y las más selectas reses casinas. No hubo sorpresas: repitieron en el podio los campeones del año pasado, en un certamen marcado por la alta calidad del ganado participante.

En la 33.º muestra organizada por la Asociación de Criadores Raza Asturiana de la Montaña (Aseamo) tomaron parte ayer 281 animales de 32 ganaderías de la región, pero "Lebaniega" fue la gran triunfadora. La vaca casina, propiedad del lavianés Jorge Simón, repitió holgadamente la victoria de 2016 frente a sus 252 competidoras.

El truco para criar una "supervaca" está, según Simón, en hacer "buenos cruces". Y es que el padre de "Lebaniega" no es otro que el semental "Calocano", quien acumula a sus espaldas numerosos títulos por su buena morfología. El ganador tiene claro a sus 28 años que la asturiana de la montaña "tiene futuro".

El mejor toro casín volvió a ser por segundo año consecutivo el del ganadero cangués Alberto Remis. La mejora genética -fue comprado en una subasta en Torrelavega proveniente de una inseminación artificial- y los buenos pastos naturales que rumia en Cuerres de Llenín fueron, según el dueño, claves para la victoria. "Es muy completo, tiene mucho desarrollo", apostilló Remis. El animal pesa a sus ocho años unos 900 kilos.

En el 17.º concurso nacional que la asociación de criadores de cabra bermeya (Acriber) celebró ayer en el Castañéu tampoco hubo sorpresas. El participante de La Canal (Piloña) José Manuel Vallina se llevó el premio a mejor lote y renovó triunfo absoluto con el macho "Apolo". La victoria estuvo muy reñida con el ejemplar que presentó su vecino piloñés Maikel Peri. Ambos se quejaron de los estragos que el lobo causa a su reciella en el monte. Durante la entrega de premios, los representantes de Acriber hicieron un homenaje a Rubén Álvarez, ganadero de Ceneya (Amieva) que se despeñó en enero cuando acudía a recoger a sus animales. El colectivo obsequió con una placa conmemorativa a los familiares del finado.

Tras la entrega de galardones los asistentes disfrutaron de una degustación gratuita de carne en Corao. El presidente de Aseamo, Valeriano Remis, puso entonces en valor la calidad de los solomillos de casina. "Hasta ahora no tenían el reconocimiento que se merecían, porque son sabrosísimos, pero el hecho de que fueran elegidos en un certamen gourmet internacional celebrado en Londres en verano les dio mucha publicidad", dijo. Remis señaló que desde hace un par de años un comprador de Toledo se interesa por los terneros de la asturiana de la montaña, que después se comercializan hasta en El Líbano.

Por la muestra de Corao se dejó caer ayer el director general de Ganadería, Ibo Álvarez, quien puso en valor el trabajo de selección de razas autóctonas que durante todo el año hacen los criadores de la región. Álvarez animó a los jóvenes a incorporarse a explotaciones agrarias a través de una línea de ayudas que mantiene abierta este mes la Consejería.

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