14 de noviembre de 2017
14.11.2017

El rastro de lagartos del Jurásico descubierto en Villaviciosa entusiasma a la comunidad científica

La extrema rareza de las huellas, halladas por el equipo del Muja, sorprende en un congreso celebrado en Sudáfrica

14.11.2017 | 03:37
La investigadora del Muja Laura Piñuela explica al surcoreano Jong-Deock Lim un fósil de ictiosaurio, en una visita de éste a Colunga en 2016.

La comunidad científica está entusiasmada con las huellas de lagartos del Jurásico Superior halladas en Villaviciosa. La extrema rareza de estos rastros, hallados hace un año por el equipo científico del Museo del Jurásico de Asturias (Muja), que encabeza José Carlos García Ramos, ha sorprendido a los asistentes al II Congreso internacional de icnología continental, celebrado recientemente en Sudáfrica. Son la única evidencia de lagartos en el Jurásico Superior en todo el mundo. El equipo científico del Muja está preparando un artículo sobre este hallazgo que será publicado en una revista internacional.

La geóloga Laura Piñuela, integrante del equipo del Muja fue la encargada de presentar los rastros de lagartos jurásicos en Sudáfrica. Ayer mostraba su satisfacción por el resultado de la presentación a la comunidad científica internacional y destacaba la "importancia" del descubrimiento, que mantiene a Asturias, y más en concreto a la denominada "Costa de los dinosaurios" (entre Gijón y Ribadesella) a la cabeza del "universo jurásico".

Los rastros de los lagartos jurásicos, hallados en los acantilados de Villaverde, se conservan en un bloque de arenisca. Uno de los rastros está formado por seis huellas (tres pertenecientes a las manos y tres a los pies) y el otro está compuesto por siete (cuatro de manos y tres de pies). Este último, producido por un individuo de mayor tamaño que el primero, dejó impresa también en el sustrato su cola, evidenciada por una marca sinuosa que aparece en el espacio existente entre las huellas del lado derecho e izquierdo.

Piñuela señaló que las huellas se corresponden con ejemplares de gran tamaño. En concreto, los ejemplares jurásicos debían ser "algo mayores que el lagarto ocelado", el más abundante de la península Ibérica, que mide normalmente unos 60 centímetros, pero que puede alcanzar hasta 90.

"Los rastros asturianos han llamado la atención de los colegas presentes en el congreso, tanto por la excelente conservación que presentan como por su rareza en el registro fósil del Jurásico", explicó el equipo del Muja. Y es que los rastros de lagartos son frecuentes en otros períodos, como el Pérmico (comenzó hace unos 300 millones de años), e incluso son abundantes en el Triásico (comenzó al acabar el anterior, hace unos 250 millones de años y precede al Jurásico). Pero fuera de este rango temporal se han registrado muy pocos hallazgos: algunas referencias de huellas aisladas, sin organización en rastros, en el Jurásico Inferior; los rastros presentados en el congreso sudafricano, junto con otra huella de mano de Asturias en el Jurásico Superior; y un nuevo rastro del Cretácico (período posterior al Jurásico) de Corea del Sur, que se desveló este año en una revista científica, en una publicación en la que participó Piñuela, y que es fruto de la colaboración entre el equipo científico del Muja e investigadores coreanos, americanos y chinos.

Además, Piñuela participó en la comunicación, presentada en el congreso sudafricano, sobre el "Seguimiento de la renovación de fauna de tetrápodos en España: una comparación entre las formaciones Lastres (Kimmeridgiense) y Huérteles (Berriasiense)", realizada en colaboración con los investigadores Diego Castanera, Carlos Pascual y José Ignacio Canudo.

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