El jurado encargado de decidir sobre el crimen de la cantera El Cogollo (Bueño), donde en marzo de 2006 fue localizado el cadáver de Isaura Pascual, encontró culpable de asesinato con alevosía y ensañamiento al marido de la mujer, José Carlos Augusto Braga. La deliberación del tribunal duró poco más de una hora. El jurado considera que el hombre actuó con premeditación y aprecia la agravante de parenteso y la atenuante de confesión. La cuantía de la pena será decisión del magistrado presidente del tribunal y se conocerá en los próximos días. Oscilará entre los 20 y los 23 años de cárcel. 

El jurado, en sólo una hora, condena por asesinato al autor del crimen de Bueño

El tribunal afirma que la muerte de Isaura Pascual fue la continuación de los malos tratos que sufría la mujer y destaca la sangre fría del acusado

04.04.2008 | 03:30

No se recuerda en la historia de los juicios con jurado de la región una deliberación más rápida. En poco más de una hora, los nueve miembros del tribunal popular que desde el pasado lunes juzgaban la muerte de Isaura Pascual en Bueño tuvieron lista su decisión. Por unanimidad, ni un sólo voto en contra, el jurado encontró culpable de asesinato con alevosía y ensañamiento al marido de la fallecida, José Carlos Augusto Braga. Él no estaba presente cuando se leyó el veredicto. Prefirió permanecer en Villabona y que fuera su abogado quien le comunicara el resultado por teléfono.
El jurado hizo suya íntegramente la tesis que mantenía el fiscal coordinador de Violencia de Género en Asturias, Gabriel Bernal. Así, el tribunal consideró probado la agravante de parentesco que mantenía la acusación (víctima y agresor aún estaban casados cuando se produjo el crimen) y la atenuante de confesión, ya que fue el asesino quien se dirigió a la Policía y comunicó a los agentes lo que había hecho. También les acompañó hasta el lugar donde se encontraba el cadáver. El jurado se mostró contrario a un posible indulto y a una eventual suspensión de la ejecución de la pena.
Para el tribunal popular, los hechos estuvieron claros. Según su veredicto, José Carlos Augusto actuó premeditadamente. Llevó a Isaura «a un lugar inaccesible y poco transitado. El crimen -apostilló- no fue más que la continuación de los malos tratos a los que el acusado sometía a su mujer». Y se ensañó con ella. «Las heridas que le causó en el pulmón y en el hígado eran mortales de necesidad. Pero, aún así, continuó agrediéndola y le causó un dolor innecesario y gratuito. Esto sólo muestra su sangre fría y su desprecio».
Según el jurado, José Carlos Augusto se encontraba en perfectas condiciones mentales cuando asesinó a su esposa. Los nueve miembros del tribunal descartaron que actuara por un arrebato. Primero, porque ni siquiera se creyeron que Isaura Pascual estuviera viéndose con otro hombre. Y segundo, porque, aunque esto fuera cierto, el acusado declaró en el juicio que «conocía» la existencia de esta supuesta relación de su mujer desde hacía algún tiempo.
Tras el veredicto, la abogada de la acusación particular, María Jesús Martín, que representó a los hermanos de la víctima, calificó de «justa» la decisión del tribunal. Isaura Pascual fue una de las 68 mujeres muertas en 2006 víctimas de la violencia machista.

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