Industrias Doy cifra en cerca de 4 millones su inversión en control de la contaminación

Mortera afirma que el Ayuntamiento «será exigente» con la empresa, pero que apoya su continuidad

06.05.2008 | 02:00

L. S. NAVEROS

La dirección de Industrias Doy, en Trubia, cifra en cerca de 4 millones de euros las inversiones en los últimos años para introducir medidas correctoras y reducir el nivel de contaminación acústica y atmosférica en su entorno. Así lo asegura el gerente de la empresa, Bruno Pedregal, después de haberse hecho público que la Unión Europea ha abierto un expediente informativo sobre las emisiones de la industria, que produce carbón de coque. «No tenemos ninguna notificación de la Unión Europea, sólo lo que ha salido en el periódico; pero la empresa ha hecho en los últimos años un gran esfuerzo inversor para mejorar los controles de contaminación», aseguró Pedregal durante una visita a las instalaciones de la fábrica trubieca, a la que asistió el concejal de Urbanismo, Alberto Mortera, así como el alcalde de barrio de Trubia, Víctor Alonso. Pedregal enumeró algunas de las actuaciones emprendidas por la empresa desde finales de los años noventa, entre ellas el almacenamiento de las hullas en lugares techados y con paredes, para reducir las emisiones de polvo a la atmósfera, y la instalación, en 1998, de un filtro para captar las emisiones de los tres molinos de carbón que utiliza la empresa.


También se cerró con paneles acústicos, apunta Pedregal, la zona de la fábrica que da a las cercanías del cementerio de Trubia, que, según informes municipales, registraba antes de la colocación de estos paneles un alto nivel de contaminación por ruidos. Otra medida adoptada por la empresa fue la sustitución del antiguo sistema de cribado del carbón de coque, que se hacía por vibración, lo que ocasionaba mucho ruido, que ahora se hace mediante un sistema de criba de barras que produce menos ruido. La empresa asegura que en la actualidad se está cumpliendo el nivel de emisiones de ruido «en todo el perímetro de la fábrica, menos en un punto que vamos a resolver».


El concejal de Urbanismo, Alberto Mortera, señala que se trata del patio de una casa vecina en el que las mediciones de ruido arrojan cifras superiores a las permitidas. «Queremos que los técnicos municipales hagan mediciones y localizar cuál es el origen de ese ruido. Haremos con rigor las mediciones de ruido y buscaremos las medidas para que se solucione el problema», aseguró el concejal de Urbanismo.


L. S. N.

A principios de esta década, Industrias Doy entró en suspensión de pagos y paralizó su actividad por un tiempo. Después, la empresa reabrió sus puertas, con Hicasa como principal accionista junto con otros tres socios minoritarios. En la actualidad sesenta personas trabajan en la factoría, que se dedica a la obtención de carbón de coque, unas 115.000 toneladas anuales que se venden en España (Madrid, Cataluña, País Vasco y Navarra) y en países de la UE como Francia, Portugal, Inglaterra y Alemania.


Elena FERNÁNDEZ-PELLO

Una senda peatonal entre Cerdeño y Faro que discurra por Villamiana y que aleje a los paseantes de las carreteras permitiéndoles disfrutar del paisaje y de construcciones y elementos de interés etnográfico y patrimonial. Ésa es la propuesta que formula el concejal socialista Feliz Fernández haciéndose eco de las demandas de los vecinos de esa zona.


La vía, tal como recoge Feliz Fernández en su propuesta, discurriría a lo largo de casi cuatro kilómetros, de los que tan sólo 350 metros serían de nueva ejecución. El trazado de la senda se dividiría en tres tramos: el primero, de 960 metros de longitud, comenzaría en Cerdeño, en el cruce con la carretera a Roces, y sería allí donde habría que completar el trazado. Tras enlazar con la carretera que conduce a Las Matas, la senda transcurriría por un sendero ya abierto hasta el entronque con la carretera entre Roces y Villamiana, donde arrancaría el segundo tramo, de 1.440 metros de longitud, que concluye en El Requexu (Villamiana) tras discurrir cien metros por carretera, luego por un sendero que conduce hasta la capilla de Santa Lucía y, en ligera pendiente, alcanza El Requexu, para afrontar ya el último tramo, que acabaría delante del centro social de Faro. Éste empezaría con 230 metros por la carretera que une Cerdeño y Faro y seguiría por la senda que conduce hasta el Pingón, que debería ser adecuada retirando la vegetación que actualmente la hace intransitable.


Además de habilitar los caminos que ya existen y completar el trazado, Feliz Fernández recoge en su propuesta una serie de equipamientos complementarios que tienen en cuenta el perfil de los futuros usuarios, personas que ya utilizan estos caminos para pasear y que suelen ser de mediana edad o ya mayores.


Por eso, el edil considera que al menos debería haber un punto de descanso con mesas, bancos y aparatos de gimnasia. En el entorno del centro social de Faro, el concejal socialista sugiere crear un área recreativa y, de paso, renovar el cierre de la cancha deportiva que ya existe y recuperar una antigua fuente. A lo largo del itinerario pueden contemplarse espectaculares vistas de la ciudad, del monte Naranco y de la sierra del Aramo. El paseo, añade, está salpicado de capillas como la del Cristo, la de Santa Lucía (en Villamiana) y la de Faro; hay, asimismo, restos de fortificaciones de la guerra civil y elementos etnográficos como hórreos y caserías.


El concejal del Grupo Socialista acompaña su propuesta con un presupuesto de partida que asciende a 196.675 euros. La mayor parte del gasto, 70.000 euros, se la lleva la dotación de nuevo firme para toda la senda, con zahorra y arena caliza, y la mejora de algunos tramos, que costaría 34.000 euros. Para la ejecución de los 350 metros nuevos el presupuesto reserva 30.000 euros.


L. S. NAVEROS

La dirección de Industrias Doy, en Trubia, cifra en cerca de 4 millones de euros las inversiones en los últimos años para introducir medidas correctoras y reducir el nivel de contaminación acústica y atmosférica en su entorno. Así lo asegura el gerente de la empresa, Bruno Pedregal, después de haberse hecho público que la Unión Europea ha abierto un expediente informativo sobre las emisiones de la industria, que produce carbón de coque. «No tenemos ninguna notificación de la Unión Europea, sólo lo que ha salido en el periódico; pero la empresa ha hecho en los últimos años un gran esfuerzo inversor para mejorar los controles de contaminación», aseguró Pedregal durante una visita a las instalaciones de la fábrica trubieca, a la que asistió el concejal de Urbanismo, Alberto Mortera, así como el alcalde de barrio de Trubia, Víctor Alonso. Pedregal enumeró algunas de las actuaciones emprendidas por la empresa desde finales de los años noventa, entre ellas el almacenamiento de las hullas en lugares techados y con paredes, para reducir las emisiones de polvo a la atmósfera, y la instalación, en 1998, de un filtro para captar las emisiones de los tres molinos de carbón que utiliza la empresa.


También se cerró con paneles acústicos, apunta Pedregal, la zona de la fábrica que da a las cercanías del cementerio de Trubia, que, según informes municipales, registraba antes de la colocación de estos paneles un alto nivel de contaminación por ruidos. Otra medida adoptada por la empresa fue la sustitución del antiguo sistema de cribado del carbón de coque, que se hacía por vibración, lo que ocasionaba mucho ruido, que ahora se hace mediante un sistema de criba de barras que produce menos ruido. La empresa asegura que en la actualidad se está cumpliendo el nivel de emisiones de ruido «en todo el perímetro de la fábrica, menos en un punto que vamos a resolver».


El concejal de Urbanismo, Alberto Mortera, señala que se trata del patio de una casa vecina en el que las mediciones de ruido arrojan cifras superiores a las permitidas. «Queremos que los técnicos municipales hagan mediciones y localizar cuál es el origen de ese ruido. Haremos con rigor las mediciones de ruido y buscaremos las medidas para que se solucione el problema», aseguró el concejal de Urbanismo.


L. S. N.

A principios de esta década, Industrias Doy entró en suspensión de pagos y paralizó su actividad por un tiempo. Después, la empresa reabrió sus puertas, con Hicasa como principal accionista junto con otros tres socios minoritarios. En la actualidad sesenta personas trabajan en la factoría, que se dedica a la obtención de carbón de coque, unas 115.000 toneladas anuales que se venden en España (Madrid, Cataluña, País Vasco y Navarra) y en países de la UE como Francia, Portugal, Inglaterra y Alemania.

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