jordi pujol
Presidente de la Generalitat catalana entre 1980 y 2003
 

«Asturias no podía salir sola de una crisis tan brutal, necesitó ayuda y sigue necesitándola»

«Cataluña ha sido muy solidaria y ahora tiene derecho a plantear cuánto tiene que pagar y exigir transparencia»

14.05.2008 | 02:00
El ex presidente catalán Jordi Pujol, ayer, en Oviedo.
El ex presidente catalán Jordi Pujol, ayer, en Oviedo.

E. F.-P.

«Historia de una convicción» es el título que ha dado Jordi Pujol, presidente de la Generalitat de Cataluña durante 23 años, a la primera parte de sus memorias. El título define al personaje, inevitable referente político, casi espiritual, de la catalanidad contemporánea, un hombre tenaz en la exposición y la defensa de sus principios y sus opiniones. Ayer, además de visitar el monasterio de Valdediós, subir al mirador de la torre de la Universidad Laboral, ver los monumentos prerrománicos del Naranco y presentar sus memorias en Libroviedo, su estancia en Asturias le dio la oportunidad de hacer algunas consideraciones sobre la situación regional. Antes de llegar a ese punto de la conversación hubo que sortear muchos obstáculos porque antes de comenzar la entrevista Jordi Pujol advirtió: «Según qué me pregunte, no le contestaré».


-¿Empezamos por el debate abierto sobre la reforma estatutaria y la financiación?


-Remítanse a lo que dice Montilla.


-Hablemos entonces de financiación en general.


-En Cataluña pensamos todos, empezando por el presidente Montilla, que este sistema hay que modificarlo. Todas las cosas hay que revisarlas de vez en cuando, ¿no?, los planes de estudio, los proyectos industriales, las propuestas culturales... Pero eso es mejor que lo diga el presidente de la Generalitat a que lo diga yo.


-Madrid argumenta que éste no es buen momento para renegociar la financiación autonómica, en plena crisis económica.


-Hay una ley que dice que hay que hacerlo ahora y lo que dice es que si hay menos dinero todos tendremos menos. Eso no impide analizar ahora si la ley es adecuada y justa.


-Usted suele apelar a la solidaridad.


-El concepto de solidaridad lo definió muy bien un importante político español, socialista por cierto y muy importante en la estructura del Estado. Dijo que la solidaridad sólo hay que practicarla con los bienes ajenos. Es evidente que el concepto de solidaridad se manipula.


-¿Cataluña ha sido solidaria?


-Mucho, mucho, mucho. Lo ha sido en el terreno económico y conceptual. Ahora Cataluña tiene derecho a plantear cuánto tiene que pagar y sobre todo exigir transparencia. A lo mejor todo sigue igual, pero sepamos por qué, y que conste una cosa, una de las regiones que sigue necesitando solidaridad es Asturias, porque la crisis fue profunda y rápida, brutal, y no se ha superado del todo.


-¿Dice que el resto del Estado debería ser solidario con Asturias?


-Ya se es solidario. España ha progresado, tiene más dinero y ha recibido un gran chorro de dinero europeo. Esto se refleja sobre todo en determinadas regiones, una de ellas y con justicia Asturias.


-Asturias tuvo grandes aportaciones públicas, una minería y una siderurgia fuertes y fue solidaria en su momento. ¿Desaprovechó su oportunidad?


-Asturias, como otras regiones europeas de características similares, sufrió un choque muy rudo que afectó a la minería, al acero, a los astilleros, a la industria del armamento, a la leche... y tenía unas infraestructuras malas que han mejorado mucho. Un choque tan duro no se podía resolver de la noche a la mañana ni lo podían resolver los asturianos solos. Tenían que recibir ayuda y yo creo que siguen teniendo necesidad de ella. La solidaridad tiene que servir para que con el tiempo sea innecesario pero eso puede costar.


-¿Cuál ha de ser la medida de esa solidaridad?


-Ya no es cosa mía, para esto el Estado tiene sus mecanismos y el Gobierno de la Generalitat los suyos. Yo pido una cosa, que quienes expliquen esto y digan la verdad al pueblo español sean los responsables, ahora y en el pasado, de la política española. Montilla lo explica y lo hace bien y yo lo hice y creo que bien, pero quienes tienen que explicarlo son el señor Felipe González, el señor Chaves, el señor Rodríguez Zapatero y el señor Rajoy.


-¿Anticatalanismo?


-Ya he dicho bastante.


-¿Cómo presume que incidirá la crisis económica en la política española?


-España tiene aspectos positivos para enfrentarse a la crisis: reservas suficientes, es un país optimista y con capacidad e ilusiones y la ilusión y el optimismo son un gran activo económico. Ha hecho una transformación formidable durante los últimos cincuenta años y continúa la inercia. La transición se hizo bien, en todos los terrenos, también el económico. ¿Aspectos negativos? En los últimos años ha estado en los primeros lugares de la clasificación europea del PIB y en el último en incremento de la competitividad y la productividad. Eso es un riesgo, el esfuerzo para asegurar el futuro no se ha hecho tan bien.


-Usted era un niño que, ante la devastación de la guerra civil, se propuso reconstruir Cataluña.


-A nivel catalán y español -y yo soy un político español- se hizo una buena labor. En estos momentos contemplo con inquietud Cataluña y, más lejanamente, pienso que España se puede deteriorar.


-¿Siente la tentación de intervenir?


-Lo primero que debe hacer un político es no estorbar, cosa difícil cuando se habla de solidaridad como estos días. Tengo derecho a protestar por que ése no es un problema político, es un problema ético.

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