En los genes de los ovetenses

La Balesquida reúne a miles de personas el Martes de Campo con el objetivo de alcanzar a San Mateo

14.05.2008 | 00:00
En los genes de los ovetenses
En los genes de los ovetenses

nacho orejas
P. GONZÁLEZ

E. CASERO /

9.30 de la mañana de ayer. La fina lluvia que ha estado cayendo durante las primeras horas del día da un respiro a Oviedo. Las persianas se alzan y las cortinas se mueven para comprobar si es verdad. El cielo sigue gris pero hay que arriesgarse. La ocasión lo merece, es Martes de Campo y hay que cumplir con una tradición «enraizada en el código genético de los ovetenses». Quien habla es José Suárez Arias-Cachero, concejal de Festejos del Ayuntamiento de Oviedo, horas después desde la carpa de la Sociedad Protectora de la Balesquida, motor de la celebración.


El descanso dado por la lluvia permitió que el Martes de Campo arrancara a buen ritmo. En el Parque San Francisco, centro de la celebración, pero no el único, comenzó a cobrar vida. Las vendedoras de globos o los miembros de la Balesquida, en perfecto orden de revista para repartir los 6.700 bollos preñaos y otras tantas botellas de vino y refrescos, dejan de ser las únicas personas que dan vida al parque ovetense. La respuesta de la ciudadanía ante su fiesta más enraizada vuelve a ser espectacular. «Es un indudable ejemplo de sociedad civil», resumía Arias-Cachero. Mientras, los socios de la Balesquida se afanaban en conseguir el plato fuerte de su almuerzo. Poco antes, y por primera vez, los primeros 150 bollos ya habían sido entregados a la Cocina Económica. Al final, y como ya es costumbre, los bollos restantes fueron enviados al centro caritativo.


Y entre medias, la eclosión de una fiesta cuya organización sueña con colocar al nivel de las de San Mateo. Con unos 4.600 socios, la Balesquida calcula que un dos o tres por ciento de los ovetenses son protectores de la sociedad. «Lo ideal sería contar con el 20 o el 25 por ciento de la ciudad como socios», apunta José Luis Felgueroso, fuente de la historia de la Balesquida. Este abogado ovetense lamenta que años tras año «tenemos que explicar una y otra vez la historia de la Balesquida. No es que seamos redundantes, es que hay gente que no la sabe.


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