PEPE MONTESERÍN
Danzas jemeres, música tradicional, pétalos y sonrisas en el Centro Asturiano. El grupo «Tahen», de jóvenes camboyanos, interpretó el baile de la Bendición, de los Cocos (simbolizan los corazones de los novios), del Krama (bufanda-pareo-velo-turbante, para ir al trabajo, al mercado, al templo, a pasear y a bañarse), de la Paz (contra las minas antipersona) y de la Cosecha (plantar el arroz, espantar a los pájaros, recogerlo y celebrarlo). Hermoso, estilizado, delicado en todos sus movimientos, en especial los de las manos, al ritmo del ching (címbalo), el roneat (xilófono de bambú), el au del pia (flauta), sralay (oboe), chappay (banjo bajo), gongo de bronce, tro (violín), tambores, y hasta la dulce percusión de los cocos, en el cortejo. De elegir, me quedaría con la sonrisa antibomba de todos y del jesuita Kike Figaredo. Eso es concordia; lo demás, cuentos.