D. G.
Las rampas de los autobuses de TUA no funcionan adecuadamente por motivos de seguridad. Esta es la explicación que el gerente de la empresa, Benigno Runza, ha querido hacer llegar a los usuarios que, como José María Estévez y Aladino Gutiérrez, han presentado quejas acerca de este mecanismo, y de cuyas denuncias se ha hecho eco LA NUEVA ESPAÑA.
Runza explica que, en la actualidad, las rampas de todos los vehículos disponen de un sistema de apertura automático. Para sacarlas al exterior, el chófer del autobús sólo tiene que apretar un botón al llegar a la parada.
El problema se encontraría en el emplazamiento de las propias marquesinas. El mecanismo sólo se activa si unos sensores que se encuentran en las puertas no detectan ningún riesgo de accidente. Para ello, el terreno no puede sobrepasar una determinada inclinación. En caso contrario, la rampa se bloquea.
«Las deficiencias en el servicio se deben a un exceso de seguridad. Es algo paradójico, porque nuestras rampas son las mejores del mercado en este aspecto», afirma Runza.
Esta eficiencia del mecanismo no impediría, por otra parte, que el sistema se estropease, según el gerente. Su ubicación en la parte baja del autobús expondría continuamente a las rampas a los golpes y a la humedad, lo que hace que tengan que ser revisadas con frecuencia.
Todos estos motivos han hecho que la empresa piense en sustituir los accesos electrónicos por otros que se activan manualmente. Runza opina que el retorno a lo que en apariencia sería una tecnología más rudimentaria garantizaría menos fallos. «Todos los países de Europa utilizan ya rampas manuales, menos España», detalla.