D. ORIHUELA
Santiago Calatrava es uno de los arquitectos más reconocidos internacionalmente, pero también es uno de los más polémicos.
En Valencia, ciudad natal de Calatrava, autor del proyecto del Palacio de Congresos de Buenavista, lo saben bien, y ahora lo han vuelto a constatar. Según publicó ayer el «Diario de Levante», del mismo grupo editorial que LA NUEVA ESPAÑA, el arquitecto quiere modificar el ágora de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, un edificio en construcción, para instalar más baños.
La modificación del proyecto supondría importantes retrasos y un sobrecoste que podría rondar los dos millones de euros, algo que al parecer la Generalitat valenciana ha rechazado.
El ágora se concluirá, si se cumplen los plazos, el próximo mes de octubre, pocas semanas antes de que se celebre en Valencia el Open 500 de tenis. Ahí radica el problema. Cuando Calatrava presentó el proyecto y cuando se inició la construcción del edificio no se conocía su uso futuro, así que el arquitecto calculó unos picos de asistencia de 2.500 a 3.000 personas. Si el Open 500 de tenis logra llenar las gradas, se reunirán 5.000 personas, con lo que el arquitecto mantiene que no habrá urinarios suficientes. Ante esta situación, Calatrava ha presentado una modificación del proyecto para aumentar el número de aseos, que deberían construirse en la zona baja del edificio, junto al forjado, lo que obligaría a derribar varios muros de hormigón.