David GONZÁLEZ
Los propietarios de varios establecimientos comerciales de la calle de la Rúa denunciaron ayer las molestias provocadas por las obras que se realizan en esta parte del casco antiguo. Entre ellas se encuentran la ampliación del Museo de Bellas Artes y la restauración de la Casa de la Rúa. Los comerciantes también se quejan de la pérdida de clientes a causa de las obras del museo, debido a las continuas interrupciones en la circulación que al cabo del día provocan los camiones que transportan los escombros.
«Las ventas han bajado unos 6.000 euros este año por las obras», indica Marta Díaz, dueña de una de las tiendas. Afirma que ha pensado en emprender medidas legales contra las excavaciones en el museo, que el Principado inició hace ya más de un año y que, para ella, se han convertido en una molestia. «Este ruido es denunciable. Deberían indemnizarnos», asegura.
«Se me caían las botellas del mostrador cada vez que empezaban a perforar», dice Mercedes Serrano, propietaria de un bar de la zona.
«Vibra toda la tienda. Las paredes, el techo y el suelo», cuenta Charo Arias, cuyo establecimiento comparte pared con la Casa de la Rúa. Explica que los volquetes pueden entrar y salir de la calle con una frecuencia de veinte veces al día. «Cada vez que entran y salen hay que cortar la calle. Muchos clientes se van a otras zonas», señala.
Los camiones llegan a la Rúa procedentes de la plaza de la Catedral. Para ello, suben por la calle del Águila. Una vez han cargado, dan la vuelta en el mismo solar y realizan el recorrido a la inversa. Todas estas calles son peatonales, si bien pueden transitar por ellas los coches de los residentes y los vehículos de reparto.
José Ferreras, que posee una tienda en la calle del Águila, denuncia que los camiones «se detienen en numerosas ocasiones ante su comercio y ocultan el escaparate durante unos diez minutos. Es un perjuicio para mi negocio», afirma.