Los residentes en el número 7 de la calle de la Rúa mostraron ayer su temor ante la posibilidad de que las obras que tienen lugar en uno de los solares contiguos pudiesen dañar la estructura del edificio.
«La casa tiene más de cien años y no se sostiene por cimientos. Está construida sobre roca», explica Florentino San Tirso, dueño de una de las tiendas de la planta baja.
En el edificio, que consta de tres pisos y dos comercios, viven unas cuatro familias. La constructora que está llevando a cabo las perforaciones es también la propietaria del solar. «Dicen que han reforzado el terreno, pero no han hecho nada», cuenta Florentino.
En este terreno se encontraba antiguamente la casa del gobernador y también existió allí una sucursal de la ferretería Lacazette. En la parcela que se encuentra al otro lado del edificio, que ocupa el número 9 de la calle, fue hallada el pasado mes de febrero una calzada medieval del siglo XII. Esta vía discurre hacia la fuente romana que hace un año se descubrió en el Museo de Bellas Artes y se pierde entre las obras.