D. G.
Los cambios en la N-634 han provocado el malestar entre los vecinos de Colloto. Algunos, como Gloria Álvarez, dependienta de un comercio, piensa que el corte de los accesos al pueblo «puede hacer que bajen las ventas».
Para Ricardo Norniella, propietario del merendero El Nora, junto a la vieja entrada, esto puede ser nocivo para su negocio. Norniella cree que las modificaciones en el sentido de la circulación benefician al polígono y a una sidrería que se encuentra dentro del mismo, en detrimento de todo el pueblo. «Mucha gente que llegaba a Colloto paraba en mi establecimiento. Ahora, no vendrá nadie», cuenta.
Los ciudadanos han transmitido sus quejas a las asociaciones y al Ayuntamiento de Siero. Tras haber visitado la zona, el concejal sierense de Tráfico, Herminio Llamedo, anunció que se reuniría hoy con sus asesores técnicos para «estudiar la situación». A su vez, la alcaldesa de barrio, Aurora Cienfuegos, afirma que el Consistorio sierense remitirá al Ministerio de Obras Públicas toda la documentación sobre el asunto, a la espera de que se les ofrezca «una solución al problema».
Por su parte, el presidente de la Asociación de Vecinos «Santolaya», Julio Álvarez Rivas, defiende la nueva ordenación de los carriles. Considera que, con este proyecto, planteado ya, según afirma, en 2000, «se pone fin a un problema endémico: la alta tasa de accidentes de tráfico en ese punto».
«La única solución posible es la adoptada», sostiene Rivas, que señala que instalar una rotonda «sería imposible, porque se necesitan unas dimensiones concretas, que aquí no existen».