David GONZÁLEZ
«Cada ciudadano tiene que cumplir con la obligación de llevar atados a sus perros». Marlene García es una de las decenas de ovetenses que han denunciado que sus perros han sufrido agresiones por parte de otros canes que deambulaban libremente, sin correa, por la calle. Marlene García afirma sentirse «desamparada» porque la Policía no prestó «suficiente atención a su caso» cuando denunció que su perra fue mordida por otro can al que su dueño había dejado suelto en la zona entre la Losa y el parque de San Pedro, un espacio que concentra buena parte de los problemas entre los dueños de perros, pero que también se da en el resto de los parques y zonas verdes de la ciudad. Esta misma semana fueron denunciados dos jóvenes a los que se les acusa de haberle roto la mandíbula a un vecino de Ciudad Naranco por recriminarles que llevasen a sus dos perros desatados, una versión que niegan los presuntos agresores.
La ordenanza municipal de parques y jardines prohíbe pasear a los perros sin correa. Y si son considerados por la ley como potencialmente peligrosos deberán hacerlo, además, con un bozal. Este año la Policía Local ha remitido al Juzgado ocho denuncias. En el caso de los perros potencialmente peligrosos las denuncias son remitidas a la Delegación del Gobierno.
«La mayoría cumple, pero también existen irresponsables», afirma David Rodríguez, empleado de una clínica veterinaria. Sólo su establecimiento ha atendido este año a una quincena de perros por mordeduras de otros canes, y a cinco personas mordidas al tratar de protegerles.
Es el caso de Ana Belén García, que sufrió una mordedura en un dedo de un perro de raza husky que deambulaba con otro por Ciudad Naranco. El propietario no mantenía ningún control sobre los animales, que salían de la casa al atardecer y atacaban a varios perros del vecindario. Una de las víctimas fue la mascota de Ana Belén: «La Policía Nacional no intervino hasta que presenté el parte de lesiones». Fuentes policiales explican que no tienen competencia para actuar si no se causan lesiones constitutivas de delito. Los vecinos comenzaron una campaña de recogida de firmas para pedir que se cumpla la obligación de que los perros estén sujetos con correa. Según Ana Belén, 640 personas se comprometieron a favor de esta iniciativa. En el juicio que siguió, a finales de marzo, la denunciante obtuvo una sentencia favorable, que sancionó con 60 euros al dueño de los animales: «Todavía no he cobrado ni un euro».
Legislación
La Ordenanza Municipal de Parques y Jardines, en vigor desde 1986, establece que los perros deben ir conducidos por personas y provistos de correa, salvo en las zonas debidamente acotadas. La ley Autonómica de los Animales, de 2003, considera infracción muy grave pasear con perros de ataque sin bozal y correa, e infracción grave dejar que los animales deambulen por espacios públicos. En el primer caso la sanción asciende a 90.000 euros, mientras que, en el otro supuesto, las cantidades oscilan entre los 600 y los 3.000 euros.
Sanidad
El Ayuntamiento de Oviedo exige que todos los perros estén identificados con un microchip y se les inscriba en un registro específico. Los dueños de los potencialmente peligrosos deben presentar un certificado de antecedentes penales y otro psicotécnico.