FERNANDO ISIDRO MONTES
Odontólogo y representante en Oviedo del Centro Asturiano de Santo Domingo
Ángel FIDALGO
El Centro Asturiano de Santo Domingo, fundado el pasado mes de octubre, nombró recientemente al odontólogo Fernando Isidro Montes su representante en Oviedo. Este médico, que por asuntos familiares y laborales está vinculado a la República Dominicana, tiene el corazón repartido entre el país caribeño y Asturias.
-¿Qué supone para usted este cometido?
-Un reconocimiento de confianza que viene de un país al que viajo mucho por vínculos familiares, profesionales y también humanitarios. Colaboro con la Universidad Autónoma de Santo Domingo con un máster en el que, junto con otros odontólogos, ponemos implantes a personas que no pueden pagárselos. Una experiencia que me da muchas satisfacciones personales y también profesionales.
-¿Cómo es la colonia asturiana en el país caribeño?
-Es el grupo más poderoso, tanto desde el punto de vista empresarial como social. No es exagerado decir que forman un lobby por la buena posición que tiene. Sólo en Santo Domingo hay aproximadamente unos cuatro mil asturianos y descendientes directos, que además ejercen como tal y que triunfaron fuera de su tierra natal por su espíritu emprendedor. Son uno de los mejores exponentes de la emigración asturiana.
-¿Qué puede ofrecer el Centro Asturiano de Santo Domingo a los empresarios y emprendedores asturianos?
-Mucho. Les ofrecerán todo lo que esté a su alcance para que realicen transacciones comerciales o incluso para que monten sus propias empresas.
-¿De qué manera?
-Tenemos que aprovechar los centros asturianos para establecer embajadas comerciales, y en este sentido el de Santo Domingo está totalmente dispuesto a acoger y asesorar a sus paisanos.
-¿Un nuevo concepto de la asturianía en ultramar?
-Pienso que la parte romántica que tuvo la pandereta y la gaita en la emigración siglos atrás, en el XXI ya está acabada. Ahora nos toca buscar nuevas fórmulas para cambiar el flujo de emigrantes sin dinero que un día fueron de Asturias a América a hacer fortuna por otro nuevo que busca inversiones, en este caso en Santo Domingo. Hay muchos que ahora están dispuestos a realizar el mismo viaje, pero con objetivos distintos.
-Quiere decir que ahora toca...
-Aprovechar lo que otras comunidades están intentando hacer, especialmente la catalana, y otras como la gallega vienen trabajando desde hace varios años. Me explico. En el caso de los empresarios asturianos se trata de que aprovechen las colonias de asturianos, que son ricas y reconocidas por la sociedad de sus respectivos países de adopción, como en este caso, para aprovechar las oportunidades de negocio que pueda haber en el país, que son muchas, sobre todo en el sector turístico, de construcción y de servicios.
-¿Contarán con el apoyo necesario en la isla?
-El asturiano que vaya a Santo Domingo sabe que estará arropado por un grupo de empresarios que lo van a guiar y asesorar en todo lo que puedan. Mejor comienzo imposible.
-¿Haría falta también un empujón desde la otra orilla, desde España y desde Asturias?
-Sería lo ideal, a mi juicio. Estos intentos de establecerse en Santo Domingo deberían estar organizados técnicamente por las cámaras de comercio asturianas y también por el Gobierno del Principado; por una parte, para institucionalizarlos y por otra para que los posibles inversores lleguen con todas las garantías jurídicas, que el país también las ofrece.
-¿Hay ya algún proyecto concreto?
-El despacho de abogados de Garrigues en Oviedo, representado por Pablo Álvarez de Linera, dará próximamente una serie de conferencias en el Centro Asturiano sobre la empresa familiar. Esperemos que éste sea el punto de partida que marque una relación fluida.
-Aparte de canalizar flujos de negocio, ¿qué papel puede jugar la colonia asturiana en la República Dominicana?
-Pienso que habría que intentar exportar y también importar capital e ideas.