PEPE MONTESERÍN
A un más que recomendable hotel de ensueño (no sé si lo soñé), en Soto de Luiña, Cudillero, llamado Casa Vieja del Sastre, llegamos mi mujer y yo una noche de agosto, sin avisar, y no encontramos habitación; la joven recepcionista me dijo: «Lo siento, está completo». Yo le dije: «Si el Príncipe Felipe y Letizia estuvieran al llegar, ¿conseguirían alojamiento?». «Seguramente sí», me respondió con honradez. En ese instante hice algunas llamadas telefónicas y, a través de amigos de amigos, pude enterarme de que los Príncipes de Asturias no irían esa noche a dormir a la Casa Vieja del Sastre; lo hice saber a la amable hostelera, y, acto seguido, nos entregó la llave de la suite. Brad Pitt lo tiene más fácil: él llega por sorpresa al Palacio de Ferrera y, sin necesidad de conocer los planes de la Casa Real, le dan suite, mesa en el Tataguyo y sale Areces a escanciarle un culín.