P. G.
«Llevamos toda la vida sufriendo ruidos en las fiestas», asegura Mónica Santos, portavoz de los vecinos de la plaza de Porlier. Por esa razón, quienes durante todo el año habitan esta zona del casco histórico de la ciudad han exigido al Ayuntamiento que durante San Mateo los chiringuitos respeten la ordenanza municipal contra ruidos. «Es demasiado permisiva», apunta Santos, «y los chiringuitos se la saltan a la torera».
El objetivo de los vecinos es poder conciliar «la fiesta con el descanso, tampoco queremos que los chiringuitos se vayan», adelanta Santos, «pero si no cumplen la normativa, iremos a los Juzgados». Un propósito que, si sale adelante, podría obligar a sacar las fiestas de San Mateo fuera del casco histórico de la ciudad.
La petición de los vecinos de Porlier encendió todas las alarmas en la Sociedad Ovetense de Festejos (SOF), y la respuesta no se ha hecho esperar. Horas antes de que las fiestas mateínas se inaugurasen de forma oficial, la Junta de Portavoces del Ayuntamiento, en la que se encuentran representados PP, PSOE y Asamblea de Ciudadanos por la Izquierda (ASCIZ), acordaba una reunión con los vecinos y los representantes de los chiringuitos.
«Esta noche haremos un test de sonido», explicaba tras el encuentro el concejal de Cultura y presidente de la SOF, José Suárez Arias-Cachero, «y los chiringuitos cumplirán la normativa». Si los horarios y el volumen de ruido se mantienen dentro de los parámetros legales, el San Mateo de este año parece asegurado. Pero para aceptar que los chiringuitos vuelvan a su sitio en 2010, los vecinos piden que la normativa municipal se adapte a la última ley contra el ruido, mucho más restrictiva. «Ahora solucionamos lo de ahora», aclaró el edil al respecto de la solicitud vecinal, «y se abordará la reforma de la norma». «Pero no podemos olvidar que todas las actividades causan algo de ruido», apostilló el concejal.