M. PÉREZ
El hermano de Jesús V. B., uno de los imputados por el asesinato de la joven de Vallobín María Luisa Blanco, rectificó ayer ante la juez instructora del caso, Marisa Llaneza, la declaración contraria a su hermano que había firmado ante la Policía Nacional el 1 de julio. El joven definió entonces a su hermano como una persona agresiva -«cuando se enfada se pone de mal humor y agresivo», dijo a la Policía- extremo que negó ayer en el Juzgado de instrucción número 4. También negó ayer que su hermano Jesús fuese «una persona mentirosa que se inventa todo tipo de historias», como declaró en julio. La explicación que ofreció el joven a la hora de rectificar su declaración fue que la Policía le había engañado e instigado, según ha podido saber este periódico por fuentes cercanas al caso.
El hermano de Jesús V. B. también había declarado ante la Policía que en el número 19 de Mariscal Solís, donde había estado en alguna ocasión, eran frecuentes las discusiones, que su hermano «era el más respetado de la vivienda», y que había agredido a Pablo Luis B. B. -hermano de la víctima y acusado también del asesinato y posterior descuartizamiento de María Luisa-, a Cristian M. P. -otro de los imputados, amigo de Pablo Luis y residente en la vivienda- y a Rosario B., la madre de la fallecida, en libertad con cargos acusada de encubrir el crimen. Ayer, el hermano de Jesús negó todas y cada una de estas acusaciones. También negó que la fallecida sufragase con cantidades de 150 y 200 euros los gastos de su sobrino Bryan, el hijo de Jesús y Larissa L., su pareja, que también residía en el inmueble y que permanece interna en el centro de menores de Sograndio por su condición de menor de edad. El único extremo de la declaración inicial que mantuvo el joven fue que su hermano no pagaba ningún tipo de renta a la familia Blanco, según ha podido saber este periódico por las mismas fuentes próximas al caso. Asimismo, el joven reconoció ante la juez que su padre sabía que había declarado en contra de Jesús y que le reprendió por ello, llamándole «tonto» por declarar en contra de su hermano.
El resto de las personas citadas a declarar ayer en calidad de testigo ratificaron sus declaraciones iniciales ante la Policía. Es el caso de la dependienta de un supermercado de Vallobín que vendió a Cristian M. P. artículos utilizados supuestamente para limpiar el escenario del crimen o el repartidor de un restaurante de comida a domicilio que sirvió escalopines al cabrales para cenar en el piso de Mariscal Solís la noche de San Juan, cuando María Luisa Blanco fue asesinada. También declaró ayer el gerente de una inmobiliaria a la que los residentes de la vivienda se dirigieron interesados en alquilar un piso en la plaza de los Ferroviarios. «Desprendían un olor insoportable, todos parecían idos, excepto Jesús, que era el portavoz del grupo», explicó el hombre a la juez. La trabajadora de una conocida juguetería de Siero también fue citada a declarar ayer. La mujer financió la compra de una cuna para el bebé de Jesús y Larissa, que avaló la madre de la fallecida, Rosario B. La mujer también dijo que conocía a Pablo Luis B. porque en ocasiones se paseaba por la juguetería sin comprar nada.
Por su parte, el abogado de Jesús V. B., Luis Alberto Álvarez Arboleya, consideró ayer «interesantes» las declaraciones de la dependienta del supermercado porque «se cae la teoría del secuestro» al explicar la mujer que los Blanco iban a comprar solos al comercio.