Oviedo, J. B.
«Vamos de orquesta que recorre la música desde los años treinta hasta antes justo de los "Beatles"». Jorge Martínez reconstruye la vieja música con «Los Magníficos», una formación que hace honores a aquellos tiempos y a aquellos músicos de entonces, pero que, además, pone al día algunas canciones: «Aportamos nuevo repertorio, compuesto ahora pero con los antiguos cánones, y recuperamos canciones bandera y otras perdidas con el paso de los años», explica el guitarrista a LA NUEVA ESPAÑA.
«Los Magníficos» se suben esta noche (21.30 horas) al escenario de la plaza de la Catedral para plasmar su sonido en las fiestas de San Mateo. Aunque «Los Magníficos» ya nacieron en el Actual de Logroño, el festival que cada año presenta las novedades de todas las tendencias musicales y de otros ámbitos culturales. También certificaron sus ritmos en el ciclo «Salinas en clave de sol».
La formación tiene en su repertorio piezas como «Volver», el tango, o «Toda una vida». Y «El rascayú», una canción que hacemos con gran placer porque en la posguerra el clero la prohibió porque ponía en duda el destino final del hombre: «¡El clero siempre contribuyendo a la felicidad del pueblo!».
Jorge Martínez, que está muy involucrado en este proyecto de «Los Magníficos», añade alguna perla más de las que gusta rescatar al grupo: «Hacemos el "Bésame mucho", una canción por la que siempre tuve animadversión, pero de la que hacemos una lectura sobre la versión de Óscar Alemán», explica el alma de «Ilegales», que matiza a propósito de su naturaleza rockera: «La forma en que vestimos es un indicador del respeto que se tiene hacia el público y hacia lo que haces. Y crea una muralla entre "Ilegales" y "Los Magníficos"».
Aunque cuando se le plantea si nota que el público es capaz de diferenciar su imagen de la de «Ilegales», reconoce que «es complicado que la gente se olvide del grupo, pero al final entienden que es otra cosa». Y ciertamente «Los Magníficos» ya son un espectáculo de partida, con sus impecables trajes y una base instrumental que transmite ese buen sabor de la música en directo de toda la vida. «Es parte de mi memoria musical. Yo también había tocado en orquesta. Decidimos hacer "Los Magníficos" cuando apareció este envilecimiento progresivo en el que las orquestas tocan todo pregrabado. Decidimos recuperar los viejos buenos hábitos».