CARMEN RUIZ-TILVE
Cronista oficial de Oviedo
Javier NEIRA
Carmen Ruiz-Tilve, catedrática de Didáctica de la Lengua y de la Literatura, colaboradora de LA NUEVA ESPAÑA y escritora, con 35 libros a cuestas y seis novelas sobre Oviedo, cumple hoy, día 12, siete años como cronista oficial de la capital asturiana.
-Siete años después...
-No cambiaron las cosas, llevaba ya muchos años trabajando sobre Oviedo. Desde el Ayuntamiento no me dieron ni consignas ni tareas.
-Ni sueldo.
-Tampoco. Echo de menos una función concreta. Cumplo las que creo que deben ser.
-¿Cuáles son?
-Pues ser testigo de la ciudad.
-¿Como los maceros?
-No, es diferente.
-¿Qué ocurrió en siete años?
-Oviedo es una ciudad quizá bimilenaria según los últimos descubrimientos. Ocurrieron cosas pero no especialmente relevantes.
-¿Está estancada?
-No, se mueve. Pero no demasiado porque es una ciudad ya muy cuajada. Tengo pasión por la ciudad pero no soy del Oviedín del alma.
-Ese es un invento de Masip, nunca existió.
-Es ese amor por la ciudad que te hace no ver defectos. Yo los veo.
-¿Cuál es el más gordo?
-Un cierto grandonismo. Antes eran muy clásicos los tipos. Había desheredados que eran la gracia cruel de la ciudad. Pero la ciudad creció y somos más iconoclastas, así que ya no hay tipos.
-Pero sí desheredados.
-Pero no esos célebres, que tenían sus golpes y los ponían en las pandillas para reírse de ellos. Ese perfil está en franca decadencia.
-Quizá porque el perfil de señorito también está en franca decadencia.
-Cierto, y desapareció el paseo de los Álamos, en donde todos nos juntábamos a horas fijas. Todo el mundo se veía, iba a ver y ser visto. No se aglutina ya a la población en algún sitio concreto. En mis tiempos la gente iba a ver y ser vista al paseo y al patio de la Universidad.
-Es que ahora media Universidad está en Gijón.
-Creo que Oviedo y Gijón deben complementarse.
-De acuerdo, pero es que todo va para allá.
-Ya volverá.
-El Calatrava es singular...
-Sí, y espero que siga siendo singular, vamos que no vuelva a haber más Calatravas. Es desproporcionadísimo.
-También la torre de la Catedral en el siglo XVI era desproporcionadísima.
-La Catedral sigue siendo el faro en Oviedo. La ves desde todos los sitios. La ciudad se concita aún en torno a la Catedral.
-¿Usted cree?
-Desde el punto de vista visual sí. Tenemos Catedral, el Calatrava, un campo de fútbol enorme...
-Y el equipo en Tercera.
-Somos muy originales. Quizá sea parte de nuestro grandonismo.
-Lo que hay es minorismo, nos están devorando las ciudades y villas vecinas.
-Lo que pasa es que nos parecemos más a otros sitios, hay menos gente con gracia.
-¿Siete años de vacas gordas o flacas?
-No fueron de vacas gordas. Oviedo es una ciudad comercial y ahora ves aceras enteras de calles clásicas con todas las tiendas cerradas.
-Están en Parque Principado, en Siero.
-Las sagas familiares de comerciantes han sido destruidas por diversas circunstancias.
-Y las financieras del Banco Herrero y las industriales de Hidroeléctrica del Cantábrico y...
-Cierto, la montera picona para el armario. Los signos cotidianos de identidad de la ciudad se han perdido. Nací en Santa Susana y mi jardín particular era el Campo. Pero ahora los niños no juegan en el Campo ni van a la fuente del caracol.
-Ni se ponen perdidos en la fuente de la ranas.
-Al Campo se iba también a cortejar. Ahora sólo van los jubilados de oro.
-También iba gente a drogarse y ya no.
-Ahora es para cruzar, no para estar. Está demasiado urbanizado.
-A ver si quitan ese bodrio que arruina La Herradura.
-Es muy fácil de quitar.
-Y las carpas.
-Ni una. Han destrozado el pavimento de los Álamos.
-Es de Antonio Suárez.
-Sí. Yo quitaría incluso los quioscos del paseo.
-¿Y esas esculturas conocidas popularmente como ex culturas?
-Hay demasiadas. Soy muy iconoclasta. Tienen desigual calidad.
-O sea, son malas.
-Me quedaría con la Hugué, que está delante de la Universidad.
-La de Luis Riera es un agravio para él y para la parroquia de San Juan.
-Es que no es él; pobre, con el sentido del humor que tenía. En general yo aligeraría la ciudad de adornos. Hay que mantener el barrio antiguo y evitar pastiches lamentables como el Fontán.
-¿Qué quiere para Oviedo?
-Cines. Estamos bien de librerías ahora que parece que Internet se lo come todo y hay bibliotecas estupendas.
-La del Fontán tiene una calefacción excelente.
-Y tiene más cosas. Pero en Oviedo no hay cines.
-¿No tiene usted el consabido home cinema?
-No, hay que ir a las salas, a oscuras e incluso cuenta aquel olor a zotal. Ir al cine era una ceremonia que se perdió, creo que con las palomitas.
-Era la única manera de salvar económicamente el cine.
-No todo es dinero en esta vida, cuentan otras cosas.
-Su Oviedo es Carbayo.
-Sí, llevo seis novelas con Carbayo.
-¿No cree que muchos tópicos sobre Oviedo son anti Oviedo y mentira, empezando por Vetusta, el más dañino de todos?
-Cierto y aún padecemos esa sombra alargada.