Marta PÉREZ
Teatinos vive la fiesta a su manera, con otro ritmo y otros precios diferentes a los del centro. El ritmo lo marca la capoeira, y el coste del mojito es casi la mitad que en los chiringuitos del centro, dos euros y medio. Este año las fiestas se extienden más allá de las plazas de Riego y Porlier. Los locales de Teatinos asociados a Hostelería de Asturias han montado la suya.
Los ocho chiringuitos que han colocado en una plaza aneja a la calle Fernández Ladreda abren para el vermú y por la tarde, de seis a doce por semana y hasta la una la víspera de festivo. Los del barrio están encantados. «Soy del barrio y vengo todos los días. Esto es muy familiar, siempre hay gente. Estoy encantado con la iniciativa», explica Luis Manuel Álvarez. Diamantino Brito, también vecino del barrio y natural de Portugal, prefiere Teatinos al centro. «Todo está a mano, los chiringuitos y las actividades de los niños», cuenta mientras en un taller de maquillaje disfrazan a sus hijos Yoanna y Nelson Patricio.
Los locales implicados en la organización de la fiesta se han puesto de acuerdo para fijar los mismos precios para las bebidas. Aparte, cada uno ha diseñado dos pinchos diferentes que se venden en cada chiringuito. Es lo único que marca la diferencia: todas las casetas son iguales, el mismo aspecto y las mismas dimensiones. «La gente está respondiendo, lo que más agradecen es que los precios son económicos», explica Adolfo Costas, al frente de uno de los chiringuitos de Teatinos.
La idea de la pequeña revolución que se ha montado en Teatinos es del hostelero Miguel Ángel de Dios, con quien ya se han puesto en contacto hosteleros de otros barrios para exportar la idea para próximos San Mateo.
Gracias a los patrocinadores los hosteleros han podido financiar actividades para amenizar las fiestas. A partir de las ocho de la tarde alternan entre capoeira, actuaciones de cantautores, charangas, faquires y grupos de baile tradicional.