MELENDI
Cantante, actúa hoy en la plaza de la Catedral
Javier BLANCO
Melendi anda a todo gas, en los escenarios y concediendo entrevistas. Su gira, «Curiosa la cara de tu padre», le va bien en cuanto asistencia y respuesta del público. Algo que achaca a la oferta del disco, «que es más rock», matiza. Se mantiene firme en la cresta de la ola desde 2002. Cuenta en esta entrevista con LA NUEVA ESPAÑA que ya no tiene el «cuerpo para fiestas» y, por ello, dice, ya no tiene noticias de Holanda, el irónico título de su primer álbum (a buen entendedor...) desde hace tiempo. Algo tiene muy seguro desde que se subió al carro de las estrellas del pop español: «El directo ya es el presente». En la venta de discos y royalties de autor u otros derechos editoriales no ve futuro.
-Pasó mucho tiempo desde Carlitos Récords, su primera compañía. ¿Buenos tiempos?
-Me acuerdo. Eso siempre estará en mi memoria. La época de la que disfruté al principio fue muy especial. Todo el mundo lo recuerda con cariño.
-¿Nota mucho cambio entre ser multinacional (Emi) o independiente?
-Ah, sí. Se notan cambios. Tengo menos presión, estoy más rodeado de profesionales. Yo ya sólo me preocupo de componer, subir al escenario y tocar.
-Pero sigue con su sello discográfico, Blue Donkey Music.
-Sigo con el sello, sin ánimo de lucro y ayudando a gente a que dé los primeros pasos. Se trata de presentar a gente, grabarlos y que ellos intenten su camino.
-¿Tuvo noticias de Holanda últimamente?
-Aquello fue en 2002. Ya cada vez tengo menos ganas. Vamos, que me hago mayor.
-Siete años zumbando, en la cresta de la ola de las listas de ventas y llenando los conciertos.
-Hemos trabajado mucho. Siempre en una misma línea. Sobre todo funcionas si los discos cumplen las expectativas de los fans. Yo creo que al público no se le puede dejar de lado; el público compra y va a ver lo que le gusta. Hay que cuidarlo, y eso se hace trabajando duro.
-En esta nueva etapa se le ve mucha colaboración, como con «Pignoise».
-Las colaboraciones surgen por una cuestión de piel. A mí antes la compañía me proponía colaboraciones y no me apetecía. Con Álvaro (líder de «Pignoise») es distinto. Nos conocemos desde hace tiempo. Es un rollo de química, de piel.
-Pues en fútbol no hay química, él es del Madrid.
-Es del Madrid, y una gran persona. Lo uno compensa lo otro (bromea).
-Y también sigue su colaboración con «la Dama».
-Preguntas políticas...
-Hablo de su apoyo a la Dama.
-Entendí el Obama (risas). Sí, hombre cómo no la voy a apoyar.
-Esta gira sigue funcionando tanto tiempo después...
-Estábamos asustados por la crisis, por ver cómo se iban a vender los tiques y todo eso. Yo estoy encantado. Creo que es el disco, que ha funcionando con ese toque rock, más moderno. Hombre, también es una gira de cincuenta y no de sesenta o setenta conciertos, como en otras épocas. Ya no tengo el cuerpo para fiestas.
-¿El futuro es el directo?
-Es el presente. La cosa está cada vez peor con los derechos editoriales y fonográficos. No se venden discos. El directo es el presente.
-¿Y a lo de los derechos le ve solución?
-Quizá se puedan legislar las webs, las descargas, aunque no sé cómo se podrá hacer. El formato disco está muerto, desaparece. Y el concepto por royalties está complicado.
-Vuelve a la plaza de la Catedral.
-Muy bonito. Voy con ganas porque el recuerdo que tengo es precioso. El primer concierto en Asturias.
-Primero de masas. Ya había hecho colas en la Real.
-Primero en el Whirpoolwill y, efectivamente, en la Real.
-¿Va a hacer algo especial?
-Tocamos un par de canciones más, será un poco diferente. Son dos horas y cuarto de concierto.
-¿Superó el miedo a los aviones?
-Superado.
Estábamos asustados por la crisis, pero la gira va bien: creo que es el disco, que funcionó con su toque rock»