C. SÁNCHEZ / Ch. N.
Los fenómenos meteorológicos tienen mucho menos poder de convocatoria que el fenómeno «fan». Y si el artista viene recién salido de un largo programa-concurso de televisión la cosa ya se dispara. Se pudo comprobar ayer en la plaza de la Catedral con la parada en Oviedo de la última gira de los chicos de «Operación Triunfo», que en esta edición traían a uno de casa al frente. El ovetense Mario, coronado en julio por la audiencia como vencedor del último «OT», acabó de ponerse los laureles del éxito y la fama ayer por la noche con el baño de multitudes (aunque la llegada del personal a la plaza fue por goteo, poco a poco), vítores, gritos y aplausos en que se convirtió su recital y el de otros siete «triunfitos» -Brenda, Jon, Ángel, Patricia, Silvia, Cristina y Samuel- en la Catedral.
«Gloria», de Umberto Tozzi, abrió la noche, una canción apropiada para esas coreografías «OT» en que los chavales salen en grupo a redondear el baile y la interpretación de la versión.
Y a partir de la segunda canción ya fue Mario, el que jugaba en casa, el encargado de llevar la voz cantante. Lo hizo con «Celebra la vida», la canción insignia de esta última edición de «OT», y también en los duetos que siguieron.
Mario también tuvo palabras de agradecimiento para los suyos. Se las dio «de todo corazón» al Ayuntamiento, a «los que están en la plaza», a «los que llevan esperando desde hoy por la mañana», y, en resumen, a los suyos: «Habéis sido vosotros durante los últimos tres meses y medio los que me habéis brindado la confianza, y por eso ahora soy yo el que os dedico un aplauso». Luego se hizo una de esas de Sinatra que tan bien le quedan y sus compañeros volvieron a salir para hacer una coral con «Human».
Y así siguió la gala, cada vez con más gente, eso sí, algo encogida por la humedad y las temperaturas, pero entregadas a la causa de «OT» y de Mario.
El camino que llevaba el recital se había podido intuir mucho antes, desde primeras horas de la mañana, cuando un grupo de seguidoras del cantante se instaló frente al escenario armadas con camisetas, peluches y demás iconografía propia de las rendidas seguidoras de las estrellas del pop.