MANUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ
CONCEJAL DEL PSOE
Al igual que los hombres de las cavernas pintaban hace 50.000 años bisontes y rinocerontes, creyéndolos investidos de una especie de magia que les retrataba como «seres superiores», el presidente de la SOF anda estos días luciendo el pecho de una programación festiva que él mismo hizo a gusto del Alcalde, o que el Alcalde hizo a su gusto sin contar con Felechosa, que total es lo mismo.
Dice quien ejerce de concejal de Cultura que la prueba «del nueve» del éxito de las fiestas es que «la gente se lo pasó bien», y evidentemente resulta difícil discrepar de tan rotunda conclusión, y si acaso añadir que hace mucho tiempo que la gente de esta ciudad ha aprendido a divertirse sin mirar de reojo ni al Alcalde ni al concejal de turno, es más, hace tiempo que esta ciudad ha aprendido a vivir sin Alcalde y sin concejal de turno.
Lo que discutíamos anteayer era más bien la razón por la cual cuando uno tiene dos millones de euros públicos para invertir en unas fiestas y cuando sabe que cuenta con la complicidad explícita de una ciudad entera, no es capaz de dibujar otra cosa que bisontes y rinocerontes.
No lo digo tanto por lo que se programó -que bien programado está-, sino por aquello que se olvidó, que es de nuevo lo que tiene que ver con las familias con niños, con la expresión de los jóvenes, con esa normalidad de quien demanda una programación teatral que tenga algo más que chistes sobre «tetas y culos», o quien entiende que Oviedo bien podría ser, con estos mimbres, una referencia festiva en el final del verano de una capital autonómica en pleno siglo XXI. Si el concejal de Cultura fuera capaz de llegar un poco más allá de los gustos de nuestro señor Alcalde, tal vez encontraría esa piedra filosofal que parece que se le escapa y que no es otra cosa que imaginación, independencia y profesionalidad.
Pero muy lejos de eso, se dedica quien firma las fiestas a explicitar obviedades tales como autoproclamarse más «popular que brillante», cuando es bastante conocido que ambas cosas son evidentes: la primera por el partido a quien sirve, la segunda por la que demuestra día a día.
En cualquier caso y una vez que Gabino de Lorenzo ha reivindicado la autoría personal de la programación, resulta bastante absurdo que se enfade Arias-Cachero por ofensa alguna a una inteligencia que sobra a esta ciudad y falta a quien ignora que existe un Oviedo más joven y más moderno que su Alcalde. Ya veremos cómo va.