CARMEN
RUIZ-TILVE
Mañana comienza el curso universitario, en solemne ceremonia, preludio de un año de trabajo que será histórico, porque va a ser el último de los planes de estudio vigentes, que dará paso a la gran transformación que supone el Plan Bolonia.
Los profesores contamos los años por cursos, de octubre a septiembre, y por eso andamos de año nuevo, lejos la realidad de esas leyendas urbanas que nos suponen ociosos gran parte del año.
Nuestra Universidad acaba de cumplir, el día de San Mateo, 401 años, aniversario de aquel día de 1608 en el que institución y edificio echaron a andar en un largo camino no carente de espinas que nos trae hasta el presente. Mucho de lo que sabemos de tan larga batalla se lo debemos a lo que don Fermín Canella dedicó a Oviedo y a su Universidad, de la que fue catedrático y rector memorable, plenamente entregado a la causa, en la que no fue lo de menos la solemne celebración de los 300 años, bien distinta de la sobriedad de los 400. Entre las muchas publicaciones de crónica universitaria de Canella hay una providencial, que nos permite conocer mucho de lo que el fuego se llevó en 1934, incluidas actas y archivos, objetos y recuerdo juntos: Historia de la Universidad de Oviedo y noticias de los establecimientos de enseñanza de su distrito (Asturias y León). Oviedo, Imprenta de Flórez, Gusano y Compañía, San José 6. 1903-1904. [3.ª edición].
Allí habla, entre otras muchas cosas interesantes, de la ceremonia de inauguración de curso, cuando la comitiva iba hasta el Paraninfo, como ahora, precedida del tambor y clarín de la ciudad. Durante el acto actuaba la capilla de la Catedral o la Música del Regimiento. Un doctor pronunciaba elocuente lección en latín y el rector daba el curso por inaugurado y todos, docentes y discentes, iban a la capilla a oír la misa del Espíritu Santo.
Aquella misma tarde solían empezar las grescas entre los del manteo, que eran los estudiantes, y los de la polaina, que eran los mozos de Oviedo que no estudiaban, dedicados a oficios. El Campo San Francisco era escenario principal de aquellas agarradiellas, siendo como fue siempre escenario de la vida local.
Oviedo creció. La Universidad creció y se multiplicó. Otro curso empieza, con las casas de huéspedes venidas a menos y los ardores de la gresca también.
Hace 50 años la comitiva, siempre solemne, era tricolor: rojo de Derecho, azul claro de Letras y azul medio de Ciencias. Ahora el plural colorido de las mucetas, tan variadas, anima el patio, nuestro patio.