PEPE MONTESERÍN
Normalmente consigo el bonito, en rodajas, en la pescadería Delfín, en Fuertes Acevedo, pero no quería morirme sin pescar uno in situ, si es que el bonito tiene un situ. Por eso fui a Llanes, invitado por José Manuel Álvarez Rueda, patrón del «Alseda». Madrugué más que la madrugada y con las estrellas zarpamos rumbo a la Vuelta del Este, mar adentro, entre delfines y pardelas, hasta que se hundió el Torrecerredo en un horizonte inclinado y perdí de vista España. Mis compañeros, además del patrón, eran Gus (su empresa virtual yocambio.com es la maravilla del trueque) y Vicente de la Torre, el mejor pescador del septentrión, lástima que no se dé un pijo de importancia. Con esta tripulación, a la cacea, después de sobrevivir yo a dos siestas en el camarote de proa, molido a pantocazos, vi pescar bonitos frescos, recién pescados, nada que ver con las rodajas.