J. N.
-Muy musculado.
-Hago spinning, body pump y bicicleta. Y doy quiromasajes en casa. Mi mujer trabaja de tarde así que doy masajes, atiendo a las niñas, les pongo la merienda y esas cosas.
-¿Hiperactivo?
-Si duermo ocho horas me encuentro fatal, es mucho mejor estar siempre en tensión. Leo mucho en el ordenador, que es hablado. Y en el móvil. Acabo de terminar la trilogía de «Millennium», de Stieg Larsson. Leí los dos primeros libros, estaba muy pendiente del tercero y enseguida lo descargué. Ahora estoy acabando «La torre oscura», de Stephen King. Leí todos sus libros, me gusta mucho.
-¿Qué tal «Ovi», su perro guía?
-Es mi pareja de hecho desde hace dos años. Vino de Madrid. Lo crió una familia de Guadalajara. Se adaptó en seguida. Es el cuarto perro que tengo. El primero, «Cedric», vino de Rochester, Michigan, en EE UU. Lo guiaba yo a él realmente. Después de siete años le salió un tumor en una pata, quedó cojo, ahora lo tiene mi suegra. Después, una pastora alemana, «Flecha», que en la inauguración de la escuela de Madrid fue la reina, salió en todas las revistas. Preciosa, estupenda, de pelo largo negro y fuego, muy nerviosa y dominante. No podía con ella. Si le apretaba la correa se quejaba muchísimo. Una vez una señora por la calle casi me da un paraguazo mientras gritaba «¡sinvergüenza, sinvergüenza!». Ahora está con la Policía en anti explosivos. También tuve a «Tomi», un labrador negro, enorme, que lo tiene mi cuñado. «Ovi» es mezcla de labrador y golden, camina muy rápido y me sigue el ritmo porque tiene mucho nervio.