D. O.
María Rosario Blanco, madre de María Luisa Blanco, la joven asesinada y descuartizada en un piso del número 19 de la calle Mariscal Solís, en el ovetense barrio de Vallobín, relató el pasado viernes el infierno que se vivía en la casa. Lo hizo en calidad de testigo de la situación que se prolongó desde octubre de 2008 hasta el 23 de junio de este año, la noche del crimen.
María Rosario Blanco fue detenida el día 25 de junio como encubridora del asesinato. Poco después fue puesta en libertad con cargos y permanece como imputada en el caso. De todos modos, el pasado viernes su declaración ante la juez que instruye el caso, Marisa Llaneza, fue como testigo.
El proceso de instrucción permite, según explicaron fuentes judiciales, que una persona que está imputada en un proceso declare como testigo en ciertos momentos de la instrucción. En este caso, la declaración no versaba sobre el asesinato y el posterior descuartizamiento de María Luisa Blanco, sino que lo que se trataba de esclarecer era la situación que se vivía en el piso de Mariscal Solís en el que seis adultos y un bebé vivían en apenas 60 metros cuadrados.