Los vecinos de Teatinos llevan años denunciando el poco cuidado que, en su opinión, tienen las administraciones para con San Julián de los Prados, el templo del siglo IX. La indignación subió de tono exactamente hace un año, en octubre de 2008, cuando los vecinos de la zona comprobaron cómo en el tejado crecía un pino. Más tarde descubrieron que no sólo había un árbol, sino que otra conífera y una palmera habían enraizado entre las tejas de la techumbre. En aquel momento los vecinos dieron la voz de alarma a todas las partes implicadas, la propia parroquia de San Julián de los Prados, el Arzobispado, el Ayuntamiento de Oviedo y el Principado. Los vecinos temían que las plantas enraizasen y creciesen y que con el paso del tiempo pusiesen en peligro la cubierta del templo prerrománico. Un año después, las plantas siguen presentes en el tejado de la iglesia, una de las joyas del Prerrománico.