Ángel FIDALGO
«La torre de la catedral de Oviedo es una mezcla de las mejores que había en Europa y fue un signo de modernidad». Así lo afirmó ayer la profesora de Arte de la Universidad de Oviedo Pilar García Cuetos, durante la conferencia que pronunció en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA, que sirvió de apertura al VII Ciclo de conferencias de la SOF. En la presentación del acto participó la cronista oficial de Oviedo, Carmen Ruiz-Tilve; el concejal de Cultura y presidente de la SOF, José Suárez Arias-Cachero, y el escritor Guillermo Mañana.
García Cuetos hizo un recorrido histórico por la catedral de Oviedo, y de forma muy especial sobre su torre gótica, «apasionante», y a la que denominó «la señora del horizonte». Una torre que se terminó de construir en el siglo XV «y que es pionera en muchos aspectos», a juicio de García Cuetos. «Una catedral con sólo una torre, que era la moda de entonces. Oviedo optó por la modernidad», aseguró.
El diseño obedece a los contactos comerciales que mantenía Oviedo con las ciudades del oeste y del norte de Francia. Por ello guarda grandes similitudes con las torres de las catedrales de Burdeos, de Rouen o de Basilea, construidas en forma de flecha. La parte superior de la torre primigenia fue destruida por un rayo, y posteriormente, durante la Guerra Civil, fue objeto de destrucción. La reconstrucción, que corrió a cargo de Menéndez Pidal, rebajó en altura la flecha.
Dos años antes, durante la Revolución del 34, se barajó la posibilidad de destruirla por parte de las milicias populares, ya que desde esta atalaya los guardias de asalto impedían con sus armas el avance de los revolucionarios. «Al final el buen criterio evitó que se destrozara», dijo la profesora.
La torre se construyó a la izquierda de la Catedral «porque era el lugar por donde entraban los peregrinos en la ciudad, no por otra causa», detalló la historiadora, al tiempo que lamentó que se destruyeran los edificios que había en la plaza catedralicia. Antes de este «atropello urbanístico» la torre de la Catedral emergía como una flecha desde el corazón medieval de la ciudad.
Una Catedral que fue diseñada por dos maestros que aportaron lo más novedoso del momento en este tipo de construcciones: Nicolás de Bruselas y Nicolás de Bar. «Ellos hicieron que la catedral de Oviedo fuera novedosa en muchos aspectos», subrayó Pilar García Cuetos, lo que fue también posible gracias a la pujanza política y económica que tenía entonces la Corona de Castilla, que era la más poderosa de Europa.
Arias-Cachero señaló que la catedral de Oviedo fue el origen del Camino de Santiago gracias a su primer peregrino, Alfonso II.