M. PÉREZ
Sus víctimas eran mujeres mayores, y el botín, sus joyas. La Policía Nacional acaba de detener en Oviedo a los dos autores de, al menos, tres robos con intimidación a tres mujeres de 65, 75 y 81 años. Los dos ladrones, de 31 y 40 años, compinchados, se las arreglaban para arrancarles del tirón sus collares y, luego, salir huyendo.
El modo de proceder era el siguiente: uno de los ladrones, el más joven, era el encargado de abordar a las mujeres en plena calle, a la carrera. Se acercaba a las víctimas, con un tirón violento les arrebataba sus gargantillas o collares y se volvía a marchar a la carrera.
En ese momento entraba en escena el segundo ladrón. Su cometido era calmar a las mujeres y ayudarlas, al tiempo que las distraía, a ellas y a los testigos que acudían al lugar. Con esta estrategia ganaba tiempo para que su compañero pudiera huir con más facilidad del lugar del robo.
Los tres robos tuvieron lugar a finales de septiembre pasado y las tres mujeres denunciaron los hechos a la Policía, que se dio cuenta de que el modo de proceder era el mismo y de que había dos personas implicadas. Los tirones fueron tan violentos que las mujeres necesitaron atención médica.
El grupo IV de la brigada provincial de la Policía judicial de la Comisaría de Oviedo se hizo cargo de la investigación, que concluyó el pasado martes con la detención como presuntos autores de tres robos con violencia de los dos individuos. Se trata de J. P. M. S., de 31 años, natural de Colombia y con domicilio en Murcia, y L. M. L. P., de 40 años, natural de Santander y con domicilio en Oviedo. A los dos detenidos les constan multitud de antecedentes policiales por robo. La Policía Nacional informó de que las joyas robadas han podido ser recuperadas y devueltas a sus dueñas
Denuncia
L. G. F. denunció a tres mendigos porque supuestamente le habían apaleado durante dos horas en una mueblería abandonada de la Tenderina, acusándole de haberles robado. El denunciante, que tiene antecedentes por robo, reconoció que sufre una toxicomanía, pero negó que entrara a robar a la casa de uno de los acusados.
Versiones
Los tres acusados negaron durante el juicio que hubieran propinado una paliza al joven. F. G. F. reconoció que le dio con un palo «tres o cuatro veces» tras pillarlo robando en su vivienda. Los otros dos acusados, vecinos suyos, lo ayudaron a trasladarlo a casa de su novia para que les pagara lo que les debía, tanto por los hurtos como por la venta de droga adulterada. Como no consiguieron el dinero, lo dejaron suelto. Los tres niegan que fuera introducido en el coche a la fuerza y aseguran que nunca lo llevaron a una mueblería.