L. S. NAVEROS
Las obras de construcción de la «losina» sobre la avenida de Santander, adjudicadas a la empresa Teconsa y paralizadas desde el pasado mes de agosto, han vuelto a adjudicarse después de la quiebra de la empresa. Teconsa no ha presentado ninguna alegación a la propuesta municipal de rescindir su contrato por incumplimiento, por lo que el Ayuntamiento, tras valorar los trabajos que quedan pendientes, ha decidido adjudicar su ejecución a la empresa que quedó en segundo puesto en el proceso de licitación, Sacyr.
Según el informe municipal, quedan por hacer obras valoradas en 460.500 euros. Con el porcentaje de baja ofrecido por Sacyr, el coste de los trabajos pendientes será de 345.400 euros. Entre otras obras, debe suprimirse el edificio que se eliminó del proyecto a petición de los vecinos, que rechazaron que en el nuevo espacio público se levantara un establecimiento de hostelería. Además, está previsto modificar el proyecto para incluir obras de mejora en la pavimentación de algunas calles del entorno, mejoras en la accesibilidad y habilitar partidas económicas para el equipamiento y alumbrado del paso inferior.
El informe técnico propone además que se penalice a la empresa Teconsa por incumplimiento de contrato, con una multa de 184 euros diarios desde el 1 de agosto, «cuando empezaron a ser patentes los incumplimientos de plazos contractuales».
El equipo de gobierno espera que las obras se reanuden «de inmediato», aunque los técnicos municipales señalan que es preciso previamente aprobar el proyecto modificado, y volver a adjudicar los trabajos, en esta ocasión a la empresa Sacyr.
Teconsa inició las obras, financiadas con el plan «anticrisis» impulsado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, el pasado mes de abril. Acometió las obras de ingeniería para ampliar el paso que une la calle Uría con la Estación del Norte, pero en verano las dificultades de financiación de la empresa empezaron a ser un impedimento para la continuidad de los trabajos. Fue en septiembre cuando el Ayuntamiento decidió rescindir el contrato, ya que la obra debe estar finalizada en diciembre, según prevé el «plan Zapatero».