El violinista y director Gidon Kremer dirigió ayer a su orquesta, la «Kremerata Báltica», en un innovador concierto que supuso su regreso al ciclo del Auditorio y que sorprendió al público por su concepto del espectáculo musical. Durante la actuación, los músicos se levantaron de sus sillas, bailaron y debatieron entre ellos. El programa se dividió en dos partes. «El pasado», con bandas sonoras y obras clásicas de Morricone, Mozart, Bach, Piazzola, Igusdeman, Prokofiev y Shostakovich, y «El presente», con obras de Nino Rota, Joo, Haydin, Dvorak, Piazzola y Mahler. En la foto, uno de los músicos, con un peluche.