JOSÉ ALMEIDA
Presidente de Hostelería de Asturias
Ángel FIDALGO
El ovetense José Almeida es presidente de Hostelería de Asturias desde el pasado 17 de junio. En esta entrevista analiza los últimos acontecimientos en los que se vio inmerso el sector. Algunos de ellos son polémicos.
-¿Se han cumplido las expectativas del I Certamen de cócteles?
-El balance es muy positivo. Es la primera vez que se realiza una actuación de este tipo en Oviedo, que tuvo tradición de contar con muy buenos barmans en sus establecimientos desde los años cuarenta. Toca recuperarlos.
-Y ahora el Desarme.
-El Desarme es un éxito porque no tiene otra receta que el mimo y el cariño basado en la tradición. Además este año la oferta gastronómica ha durado todo el fin de semana.
-¿Qué aportan las jornadas gastronómicas en general?
-Para empezar, que los establecimientos dan en ellas lo mejor de sí, y a los clientes una disculpa para comer fuera de casa con su familia o amigos. Económicamente no son ninguna panacea, aunque sean rentables, porque estos menús tienen un precio muy ajustado.
-¿Qué esperan los hosteleros del plan de competitividad del turismo gastronómico de Asturias?
-Creó grandes expectativas porque ofrece muchos recursos económicos, aunque los empresarios aportan el 20 por ciento. Al ser un plan a cuatro anualidades, tenemos mucha capacidad de desarrollo. Estamos sentándonos en mesas de negociación para ver cómo se va a plasmar este plan.
-¿Problemas?
-Que al ser en cuatro anualidades es muy largo y por lo tanto puede haber algún desgaste. Creo que tenemos que mirarlo con paciencia porque la acción final va a recaer positivamente en el propio sector de la hostelería. El primer paso ya lo dimos con el certamen de coctelería que es un complemento de este plan; pequeñas acciones que hacen que el hostelero se mantenga dinámico hasta que culmine el plan.
-Con algunas asociaciones de vecinos no va todo tan bien...
-Ciertas declaraciones de dirigentes vecinales, pocos, parece que están poniendo en tela de juicio la profesionalidad de los hosteleros y de sus trabajadores, a los que acusan de no cumplir la ley. De vez en cuando nos encontramos con manifestaciones de asociaciones de vecinos, como la del Fontán, en las que aseguran que en esta zona y el Oviedo antiguo, en general, hay antros.
-Y además insisten.
-No podemos dejar que unos malos dirigentes se pronuncien como si fueran los representantes de toda la sociedad, que estoy seguro que no está pensando que en Oviedo hay antros de hostelería, porque si los hubiese estarían cerrados.
-Pero en esta zona los hubo.
-Los que vivimos en el Fontán desde hace muchísimos años es cierto que conocimos auténticos antros en el Oviedo antiguo, pero no estábamos los hosteleros, sino los vecinos que vivían a duras penas sufriendo la delincuencia y situaciones vejatorias que había en los años sesenta y setenta. Yo creo que lo que sí tenemos que agradecerle al sector de la hostelería es la capacidad que tuvo para dinamizar esta parte de Oviedo.
-¿Mantuvo algún contacto con las asociaciones vecinales críticas?
-Con los vecinos, nuestra asociación mantiene una relación muy buena en todo Oviedo, pero parece que tenemos algún foco que pone en tela de juicio al sector. Me brindo a esas asociaciones de vecinos, porque nunca me llamaron, a que lo hagan para tratar los problemas, porque es algo necesario para la sociedad y para el civismo.
-Amenazaron con llevar sus reivindicaciones a Estrasburgo.
-A estas asociaciones que anuncian que van a ir a la Unión Europea a denunciarnos les preguntaría si dudan del sistema judicial asturiano.
-¿La crisis económica se traduce en Oviedo en pérdida de empleo y cierre de establecimientos?
-La notamos en la caja, pero sobre todo en la rentabilidad, porque se bajaron los precios, el cliente redujo gastos, o porque al mismo precio mejoramos la calidad de los productos para hacer los menús más atractivos. El sector más humilde es el que peor lo está pasando. También hay pérdida de empleo por los hábitos.
-Explíquese.
-Antes la gente tenía más costumbre de salir a comer y ahora lo hace más para cenar; además, los controles de alcoholemia y el no poder fumar en determinados establecimientos retrae el consumo en hostelería. Es decir, a este sector se le están poniendo una cantidad de cortapisas que le están perjudicando mucho.
-Pero parece que aguantan todo lo que les echen encima.
-Los hosteleros siempre estuvimos en crisis. Cuando no fue el cambio del euro fue que no teníamos mano de obra. Además, somos un sector tan transversal que cualquier normativa que ponga en marcha el Gobierno nos afecta. Medio ambiente, ruido, sanidad y ahora la gripe A.
-Pese a todo esto...
-Nuestro sector no es que esté aguantando mejor la crisis que otros, sino que no cometimos las aberraciones de otras comunidades, por ejemplo del sur de España, que decían que estaban creciendo un quince o un veinte por ciento. Y nosotros como nunca lo tuvimos, nuestra tasa jamás pudo bajar tanto porque nunca estuvimos ahí. Por eso ahora podemos estar bajando un cinco o un seis por ciento como mucho, frente al crecimiento que tuvimos que era de un cuatro o cinco por ciento.
-¿Siguen pidiendo más protagonismo a las instituciones?
-Tenemos una buena relación tanto con el Ayuntamiento de Oviedo como con el Principado de Asturias. Lo que sí necesitamos es dejar de ser solamente un órgano consultivo en las mesas de concertación, porque al final se queda todo ahí, en una consulta. Creo que ahora es un buen momento para sentarnos en mesas de trabajo e intentar sacar proyectos adelante, tanto con los ayuntamientos como con el Principado.
«Las jornadas gastronómicas no son ninguna panacea porque ajustamos mucho los precios»
«Somos un sector tan transversal que cualquier normativa del Gobierno nos afecta»
«Es un buen momento para sentarnos en mesas de trabajo y dejar las de consulta»